Calle Aribau 54 08011 Barcelona (Cataluña|España)
En pleno barrio de L'Eixample, un edificio modernista del siglo XIX se enciende con la llegada de la noche como si quisiera ser faro de atracción de la modernidad barcelonesa. La iluminación de su fachada multicolor, compuesta por un sinfín de focos controlados por un sistema computerizado, responde al estado de ánimo de los propios huéspedes, pues son ellos los que a través de un recuento diario eligen el color con el que se tiñe la nocturnidad del hotel. Esta es una de las audacias con las que se presentó en el año 2004 el trabajo de la firma de arquitectos GCA al inaugurar este establecimiento vanguardista y atrevido.
Con la mirada puesta en la transparencia visual y en la sinuosidad de la obra de Frank Lloyd Wright, el hotel se rige por parámetros rompedores. Un espectacular atrio circular libera la sucesión de espacios entendida también como una sucesión de contrastes de intensidad. De la recepción oscura al atrio refulgente, de los pasillos en penumbra a las estancias luminosas.
El blanco y negro se salpica de rojo sangre a la búsqueda del impacto efectista, tan notorio en la nueva sede del restaurante Gaig, con una estrecha Michelín en su haber. Y de la planta baja a la piscina al aire libre.
Asomarse por los balconcillos de la espina dorsal del hotel, con caída a un techo acristalado, supone entender la arquitectura como un organismo vivo, en constante movimiento. Ascender por los ascensores granates, flanquear las puertas de las habitaciones, asomarse de nuevo a Barcelona desde las amplias terrazas de teca...
Y vuelta a la sorpresa, a la comunicación interactiva desarrollada sin salir de la estancia, con un mando a distancia en ristre: los televisores de 32, 40 o 42 pulgadas presentan un servicio de última generación que permite al cliente disfrutar de un canal interno donde ponerse al día en seminarios, conferencias, información de la ciudad y agenda cultural. Música, radio, videojuegos, películas, acceso a Internet, descarga de fotos, videoconferencia... Todo desde el mismo monitor.
Pero tanto mundo virtual no consigue desviar la atención de una estancia capaz de agradar al hombre de empresa y al urbanita más exigente. El rojo y el naranja estallan en forma de butacas, lacados, cojines y adornos. El resto se viste de blanco, menos los suelos brillantes de madera noble. Estética funky con soluciones high tech, como los foquitos para la lectura o los cajones guardamaletas situados bajo las enormes camas Treca de París. Y en el contorno del cuarto de baño, más allá de las bañeras integradas en el mismo dormitorio, diseño cilíndrico para contener cabinas con duchas de la marca Drohe.
Notodohoteles recomienda aquí estos hoteles por su arquitectura de la luz.
dobles: 52, dobles especiales: 5, junior suites: 2, suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, plancha, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
servicio 24 horas, garaje, piscina exterior, salón de estar
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Héctor González
Un original sistema de iluminación interactiva colorea la fachada neoclásica del hotel Cram al caer la noche. Un conjunto de focos controlados por ordenador cambian de tonalidad dependiendo del color que los usuarios de la web del hotel y los huéspedes elijan desde sus habitaciones en base a su estado de ánimo.
El valor de la arquitectura de la luz. El homenaje a Frank Lloyd Wright de los interiores.Con los años, el hotel sigue siendo sinónimo de vanguardia.
Por supuesto, en el Gaig, con una estrella Michelín. Dirigido por Carles Gaig y con su mujer, Fina Navarro, de jefa de sala.



(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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