Canal de Castilla, sueño de reyes (13/07/2015)

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Plan Canal de Castilla, sueño de reyes
Unir por barco los campos de cereales y dar salida hasta Cantabria a los excedentes del sur de la región. Lo que parecía imposible en la Castilla de los siglos XVIII y XIX fue un día posible. O casi, porque la obra quedó incompleta. Cantabria estuvo más cerca que nunca gracias a una construcción, el Canal de Castilla, ideada por el marqués de la Ensenada, ministro ilustrado de Fernando VI. 207 kilómetros en sus tres ramales que querían unir las capitales castellanas con el puerto de Santander para facilitar el comercio y el tránsito de mercancías gracias a una red de canales navegables. Al estilo de cómo ocurría en el centro de Europa.
 
El proyecto no llegó a su fin, pero para la historia queda esta creación del hombre con forma de ‘Y’ invertida que enlaza Medina de Rioseco, Valladolid, Palencia y Alar del Rey, con pasos intermedios por Dueñas, Frómista, Osorno o Herrera de Pisuerga. Esclusas, fábricas, acueductos, dársenas, almacenes y hasta mazmorras escalonan el recorrido, hoy en día navegable en varios tramos y acompañado por un largo sendero idóneo para recorrer a pie la siempre hermosa Tierra de Campos.
 
Las obras terminaron en 1849, y el trayecto fluvial, que se realizaba gracias al empuje de bueyes y mulas desde los caminos, vivió su esplendor cuando cerca de 350 barcazas lo surcaban. La llegada del ferrocarril, en 1959, lo dejaría obsoleto (e incompleto para siempre). La navegación era de sol a sol y las bestias debían ser desatadas a la llegada de puentes y otros inconvenientes.
 
Hoy es posible conocer esta curiosa obra de ingeniería civil navegando por ella. Para ello se puede tomar el barco ‘Antonio de Ulloa’, en Medina de Rioseco, el ‘San Carlos de Abánades’ en Melgar de Fernamental (Burgos), o el ‘Marqués de la Ensenada’ en Herrera de Pisuerga. En esta última localidad se encuentra el Centro de Interpretación del Canal de Castilla.
 
Villaumbrales (Palencia) acoge el Museo del Canal de Castilla, un antiguo astillero donde se construían y reparaban las barcas y que en sus dos plantas informa y exhibe objetos antiguos de la historia de este hito fluvial. Paneles y audiovisuales sirven para el viajero se haga una idea del reguero de fondas y trajín de comerciantes que el canal dejaba a su paso.
 
La séptima esclusa, entre Medina de Rioseco y Tamariz de Campos, es una visita obligatoria, como lo es también el acueducto de Abánades, en Melgar de Fernamental (Burgos). Frómista presenta la esclusa cuádruple, con sus vasos ovalados. No se debe abandonar el municipio palentino sin visitar la cumbre del románico que es la Iglesia de San Martín, icono además del Camino de Santiago. Tampoco conviene pasar de largo por Monzón de Campos, ni por Paredes de Nava, con su museo Parroquial con más 300 piezas de arte religioso. Y en Alar del Rey, fin de trayecto, se organizan descensos y travesías en canoa, senderismo de orientación o rutas en bicicleta.
 
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