Calle Rua 16 49300 Puebla de Sanabria /Zamora (Castilla y León|España)
Antigua casa de correos edificada en 1736 en el casco histórico de la Puebla, entre la Plaza Mayor, el Castillo y las murallas. En su rehabilitación Paco Somoza ha respetado la estética original a base de fachadas de lajas de piedra del país, vigas centenarias de madera, suelos de roble y techumbre de pizarra.
La casa posee una galería, o corredor sanabrés, desde el que se dominan las inmediaciones del río Tera y la muralla.
Los interiores sorprenden por su decoración vanguardista. Ambientadas por Mayado Diseño, las habitaciones constituyen un ejercicio de buen gusto en el que se combinan elementos vanguardistas y tradicionales, con predominio de colores crudos, tejidos vegetales, madera, acero y cristal. Mención especial merecen los cuartos de baño por su originalidad y amplitud. La cafetería tiene salida directa a la muralla y junto a ella, en un hueco horadado en la piedra, se ubica el salón. También cuenta con una tienda de productos de la tierra y artesanía.
dobles: 3, suites: 5;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, linea ADSL, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar gratis, frutas de bienvenida, secador de pelo
gimnasio, sauna, salón de estar
bar cafetería, restaurante
servicio de canguro
Nunca.
Óscar Somoza
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V
Impuestos incluidos
En Puebla de Sanabria: pórtico románico de la iglesia de Nuestra Señora de la Azogue, plaza mayor, casas solariegas, castillo y murallas del siglo XV.
Senderismo por la Sierra de la Culebra, rutas por el Parque Natural Lago de Sanabria y por la Ruta del Quijote, salidas en bicicleta, descensos en piragua por el río Tera y rutas a caballo por el Parque Natural.
Nuestra estancia ha sido maravillosa. Una habitacion con vistas al Tera y al otoño, con bañera de hidromasaje, baño turco al levantarnos y un desayuno muy completo y personalizado.
No hay albornoz, ni secador de pelo. La tele sólo sintonizaba TV1. Por la noche, un olor a fritos subía a la habitación de forma insoportable; nos dieron un extractor portátil que sólo era ambientador. Aquellos días, si abrías el balcón te comían las moscas. El desayuno no se sirve en el hotel; tienes que irte a otro, la Posada de las Misas, donde debes esperar turno por lo pequeño que es, aunque sean las 9 de la mañana. En nuestra habitación no había mesa de trabajo, ni canal plus, ni caja fuerte, según reza su página web. Y otra cosa: en la recepción, a horas de atención al público, a veces no hay nadie. Por lo demás, el pueblo, precioso.




(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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