
Un alcor que domine la inmensa llanura castellana constituye un lugar idóneo para instalar un puesto de vigilancia. Así lo entendieron los romanos, finos estrategas, cuando alzaron aquí un campamento. En la Edad Media, se edificó un castillo en ese mismo lugar, donde el propio Fernando II de León instaló su corte, allá por el año 1176. Incluso los muy viajeros Reyes Católicos dieron algún descanso...