
Ardua historia y milagrosa supervivencia de un edificio que es afortunadamente lo que era. Exponente de la arquitectura palaciega de finales del siglo XVII, su reubicación y reapertura en el año 2006 supone un monumento a la paciencia y al sudor impenitente. 30 años después del inicio de su restauración, no puede decirse que no se haya hecho piedra a piedra. Y tanto. Debido al anuncio de una expro...
