
«Hotel rural», reza un tablón tallado en madera a la puerta del caserón. Y no es una definición redundante sino una declaración de principios, pues ofrecer cama y mantel es el primer paso pero no el único con el que desenvolverse dentro y fuera del establecimiento. Para empezar, Luis y Bogoña no se demoran en hacer que el viajero sienta todo el calor de su hogar. El paisaje inmediato, instalado en...