
El nombre ya dice mucho. No ya por el olor, que también, sino por el afán de un hotelito por purificar el ánima en pleno valle de Carranza, todavía en Vizcaya pero muy próximo al límite cántabro. Y es que ya se sabe, el romero permite el tránsito de la negatividad a lo beneficioso, según tantas y tantas fábulas. Vivir el valle es uno de sus empeños, acercando sus paisajes y atractivos naturales o ...