
Sobrio que te quiero sobrio. El perfil apaisado de esta construcción típica rural augura una estancia plácida, impregnada de efluvios enológicos. El hotel ocupa unas antiguas naves vinícolas, enmarcadas en la villa medieval que le da nombre y que se ha convertido en un apacible enclave turístico, reflejo de la tradición arquitectónica de la época. Un pequeño museo del vino compite en protagonismo ...