Plaza Mayor 1 47313 Aldeayuso-Peñafiel /Valladolid (Castilla y León|España)
Enoturismo de pura cepa. Al menos de la cepa de la vinoterapia y el chapuzón lúdico en las propiedades tonificantes de los polifenoles. Hay que reconocer la originalidad de esta propuesta llevada a buen término por el tándem Juan José Dávila y Pilar Escribano, socios propietarios de la bodega Protos. Y si bien el envoltorio urbano no merece especial alabanza, sí cabe aplaudir el entusiasmo con que se concibió el hotel según los cánones de la geobiología y el feng shui, o el espíritu Slow, un movimiento reivindicador de la desaceleración urbana, el amor por lo pausado, la biodiversidad y el carácter local.
Tapón de corcho en mano, a modo de llavero, se descubren las habitaciones en toda su amplitud. Minimalistas, bien insonorizadas, aunque algo raquíticas en material cosmético. Saludables, por los colchones de látex. La zona spa se accede a través de una escalera de diseño geométrico en madera de haya donde perderse entre los placeres generados por las envolturas en hollejo de tempranillo. O por los masajes de aceites esenciales. O por los baños y espumas. La uva y sus milagros.
Pasada rápida por el comedor de desayunos y el antiguo lagar, inmediato a la enoteca, el santuario de Lavida, donde ahí sí que se estaría uno toda la mañana catando las delicias de la Ribera del Duero. Como está mandado.
¿Sabías que su spa, La Vida, es uno los espacios termales recomendados por Notodohoteles? Entérate aquí.
dobles: 12, junior suites: 5;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, Tv color, minibar de pago, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
piscina climatizada, salas de convenciones con capacidad para 35personas , salón de estar
restaurante
servicio de canguro
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Del 15 al 30 de enero.
Tarjetas de crédito: AE, MC, V
IVA (7%) no incluido
Nos hemos encontrado mejor que en casa. Motivos: unas instalaciones pensadas por una cabeza inteligente, un trato extraordinario de los dueños (Juan Jose Dávila y su esposa Pilar), un trato del personal (Blanca, Raquel, Silvia y Lydia) muy profesional. Gastronomía lograda y sin complicaciones, igual que las habitaciones.
Exquisito el trato el de los promotores. Pilar es una perfecta anfitriona y Juan José un experto enologo. Tienen una buena enoteca y un interesantísimo y ameno programa de catas. Buenísimos los Riberas que probamos. La vinoterapia, ¡qué invento!. El spa con envolturas de hollejos y pepitas de tempranillo nos pareció maravilloso. No sé si fue por el feng-shui, el silencio o la amplitud de las camas, pero dormí como un niño.












(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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