Calle Torres Torres 27 46148 Algimia de Alfara /Valencia (Valencia|España)
Prometen silencio y estallidos de quiquiriquí. En el 2003 la antigua y destartalada casa del barbero del pueblo vio como sus desconchones y malas hierbas daban paso a la pintura al trapo y a un esmerado y alegre jardín de bancos y hamacas. El matrimonio Estellés-Company abandonó sus quehaceres cotidianos en Valencia y halló un refugio molicioso al que se aplicó con mucho primor dentro y fuera, al sol y a la sombra, con la certeza de un lugar elegido para el retiro, en la comarca de la Baronia, en el valle de Palancia, a 15 kilómetros de las playas valencianas. La vida en El Secanet esconde añiles y soláriums, gusto rústico bien rematado, calidez invernal cuando es invierno y frescor en el estío, detallismo campestre, mosquiteras y piscina, compromiso ecológico en su huerta entre naranjos y más vida en el gallinero, con toda una retahíla de ocas, gallinas, patos y pavos reales.
Mientras el padre cuida a diario del huerto, el jardín y toda una estirpe del gallinero, la madre se esmera con una cocina de producto y elaboración superlativa en la que no faltan aportaciones de la gastronomía molecular ni experimentos personales de relieve. Insólito, desde luego, en una casa aparentemente tan modesta.
Arriba, cada habitación exhibe un nombre propio. Les Mamelletes, porque desde la cama se divisan dos pequeñas protuberancias montañosas denominadas Les Mamelletes de Quart. Ofrece una terraza cubierta y un dormitorio en altillo. Les Oronetes, por sus vistas al valle, con un dosel de gasas. Y La Palmera, con fino olor a maderas, terraza alegre y vistas al palmeral de Algimia.
En el edén familiar de Gemma y Salva ambos se entregan con discreción a la charla, a compartir ideas y proyectos con la clientela. Introducen a los más pequeños en los principios de la horticultura ecológica y la cría de aves para la cazuela mientras a los mayores les ofrecen su jardín de frutales, agua corriente por las acequias, hamacas en sombra y, el altar de la casa, una alberca- piscina desde la que disfrutar a nado de un horizonte preñado de naranjos. En su cabeza rondan siempre proyectos para convertir este vergel en un hito de la hotelería de los sentidos.
dobles: 3, dobles especiales: 3;
todas con
aire acondicionado, TV interactiva, albornoz, secador de pelo
Salida a las 17 horas, servicio 24 horas, jardín, piscina exterior, salón de estar
restaurante, restaurante al aire libre
servicio de canguro, área de juegos
admitidas
Nunca.
Gema Company
IVA (7%) no incluido
Nos hemos ido esta mañana y y estamos deseando volver. Nuestra estancia ha sido breve pero muy buena a pesar del mal tiempo a nuestra llegada. La habitación, super acogedora. La hospitalidad, simpatía y profesionalidad de Gema y Salva han hecho que nuestra estancia en El Secanet haya sido inolvidable. Y nuestro estomago está de lo más feliz después de haber probado los platos que con tanto cariño han hecho los propietarios.
Un fin de semana estupendo. Rodeados de naturaleza, tranquilidad y poca pero muy buena compañía. Gemma y Salva comparten con nosotros su estilo de vida y nos hacen sentirnos arropados.
Amabilidad, hospitalidad, simpatia, sensibilidad, tranquilidad, amor por las plantas y las flores, por los animales, por la tierra, por la música, por la cocina (un 10 en los desayunos y en las cenas (excelentes!)) eso y más es lo que nos transmitió el Secanet y sus propietarios durante nuestra estancia en su especial "hotelito". Agradecerles su vocación, su profesionalidad, sus detalles y sobretodo el compartir su forma de vida con todos los que día a día pasamos por su casa. Todo esto combinado con un paseo en barca por la Albufera y una visita a la quesería los Corrales en Almedíjar, hizo de nuestra estancia, un experiencia inolvidable.
Hemos estado en tres ocasiones, la útima hace casi un año, y estamos deseando repetir. El lugar es precioso, y Salva y Gema geniales. Nuestro hijo, que tiene 4 años, disfrutó mucho con los animales, la piscina, el jacuzzi y el jardin y recuerda todos los detalles de la casa como si fuera ayer. Uno de los mejores momentos fue compartir el momento de la preparación de una paella con Salva y Gema en el jardín mientrás nos bebíamos un cerveza Alhambra.
Sin duda, lo más parecido a estar en el cielo. Un paraíso para los sentidos. Pero sin Gemma ni Salva no sería lo mismo.
Una maravilla de casa rural en un entorno maravilloso, con un jardín que más bien parece un oasis de plantas y flores... La casa te acoge como si no fuese la primera vez que hubieras estado allí. El trato de Gemma y Salva te hace todavía más facil la estancia y sus zonas comunes como la piscina y el jacuzzi... Hace que no necesites nada para estar en la gloria. Mención especial a la cocina de Gemma y a la de Salva jr. El Secanet tiene un futuro prometedor.
El Secanet... ¿qué decir?.... Podría ser el lujo de lo cotidiano, una forma de crear y dar felicidad o simplemente una exclusividad entre naranjos. Todo ello, y más, se vive y sienta en le Secanet. Un pequeño paraíso entre naranjos, donde todo está pensado para que uno sea feliz. Un desorden físico de mil rincones donde estar, crean el ambiente perfecto para dejarse llevar y disfrutar plenamente. Si a todo esto añadimos la exquisita y sutil gastronomía que ofrecen, ya sería razón más que suficiente para pasar por aquí. Pero a pesar de todo lo dicho lo mejor no es nada de eso. Lo mejor son y serán sus personas: Gemma y Salva. Realmente una experiencia, más que recomendable, para cualquier viajero que busque la diferencia.
Inolvidable explosión de todos los sentidos con un entorno delicioso y con los dueños más románticos que una casita rural puede soñar. Pero El Secanet no es una casa rural ni un hotel, no es clasificable, es otro mundo a 20 min de Valencia. Gracias por haber hecho el cumpleaños de Javi perfecto. Un saludo y hasta muy pronto..viva el carpacio de alcachofa y "otras cositas"!
Hemos estado una noche en El Secanet y nos ha encantado la experiencia. Estamos deseando volver, pues nos salió mal tiempo y no pudimos disfrutar de la piscina y el jacuzzi. Aún así, todo ha estado genial. La habitación, muy bonita, y eso que teníamos la de inferior categoría. Gemma y Salva nos han hecho sentir como en casa. El desayuno y cena exquisito, muy variado y de gran calidad. Los exteriores del hotel, una gozada. Es el sitio ideal para descansar y desconectar del mundo.
Más que un hotel, El Secanet es un paraíso en el que te afloran todos los sentidos. Son los pequeños detalles de la decoración y el jardín en cualquier rincón, con un gusto exquisito, la cocina tan esmerada con productos tan naturales (del propio cultivo) que ya ni recordabas, la profesionalidad de Gema y Salva con tal cariño que te sientes en casa una vez has pisado dos baldosas una hospitalidad tan esmerada que hasta los gatos conviven y comen con los patos. una experiencia para repetir.
En el Secanet se repiran y sienten todos los aromas y sabores de la naturaleza. La sensiblidad de Gemma y la amabilidad de Salva hacen que la estancia en la casa despierten la armonía y serenidad de todos nosotros. Dormir, vivir, disfrutar de esta casa es como dormir, vivir y disfrutar de la naturaleza misma. Y, por si eso no fuera suficiente, Gemma sorprende con unos platos innovadores utilizando los productos de la tierra. El Secanet esconde un detalle en cada rincon y una sorpresa tras cada esquina.
Gemma y Salva son la amabilidad personificada, el lugar es ideal para reposar y recuperar energía, la cocina es maravillosa. Nos han hecho sentirnos como en casa con nuestra perrita.
No sabría con qué quedarme, no se si es la atmósfera, el trato, el detalle, los aromas, los sabores, los colores, las increibles cenas y desayunos, las siestas interminables, el jacuzzi bajo los naranjos, los patos mandarines, la maravillosa música, el invernadero del que salen las más increibles ensaladas, el tiempo que se detiene...
Nos regalaron un pack de una noche con desayuno y elegimos El Secanet por proximidad a Valencia pero nunca pensamos que estaríamos tan a gusto. El hotel era precioso: una habitación con dos pisos y una terraza de ensueño. Pillamos mal tiempo, pero la amabilidad de los propietarios nos hizo sentirnos como en casa. Lo mejor de todo fue el desayuno con sus mermeladas y repostería casera.
Un sitio precioso, cuidado al detalle y lleno de rincones en los que perderse. Gemma y Salva maravillosos y los desayunos y las cenas buenísimos y magníficamente presentados.
Como pareja ya un poco mayor que tenemos que viajar en coche privada- y regularmente entre Alemania y Andalucia con nuestro perro como pleno miembro de la familia, nuestras paradas en el Secanet resultan como una estancia en un oasis de tranquilidad. Gemma y Salva lo gestionan con una combinación altamente equilibrada entre profesionalidad y familiaridad. Por último, no serìa adecuado no mencionar las creativas y variadas sorpresas culinarias, de las que más de un poseedor afamado de alguna que otra estrella (o cubiertos) quedaría boquiabierto, nunca mejor dicho...
No tengo más que buenas palabras para esta casa rural. En realidad es mucho más que eso... Sus propietarios son muy simpáticos y amables y te hacen sentir como en casa. Y que decir de las cenas de Gema, insuperables. No hay nada mejor que sentarse en el jardín al atardecer y disfrutar del silencio.













(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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