Calle San Juan 2 44100 Albarracín /Teruel (Aragón|España)
Casa edificada entre los siglos XVI y XVII que perteneció al canónigo de Albarracín. Desde entonces, siempre ha estado ligada a la catedral. Se emplaza en el barrio noble de San Juan, junto a la casa de los Cavero, propietarios del castillo, y justo debajo de la alcazaba. En épocas mas recientes perteneció al secretario del gobernador civil de Zaragoza, cuyos descendientes la vendieron al actual propietario, un restaurador del pueblo que también regenta un humilde y digno restaurante de paso a la entrada del pueblo.
Las estancias, espaciosas y correctas en equipamiento, han sido decoradas con mimo. Todas ellas diferentes, exhiben las vigas de madera a la vista en los techos y una de ellas dispone de dosel. En el salón de estar se puede disfrutar de la lectura, tomar café o degustar una cuidada cocina. Amplio jardín al pie del antiguo castillo árabe con vistas sobre la catedral.
La casa se encuentra llena de detalles antiguos, como brújulas, plumas, baúles...Sobre la escribanía de esta habitación figura, además, un diccionario latino-español de 1859, un cofre, un tintero de bronce, una menorá judía y tres viejas plumas de escolar.
dobles: 6;
todas con
calefacción, camas kingsize, Tv color, caja fuerte, frutas de bienvenida, secador de pelo
jardín, salón de estar
bar cafetería
Del 13 al 17 de septiembre. 24 y 25 de diciembre.
Lourdes Debón
Tarjetas de crédito: MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
Un sitio precioso, atenciòn la justa, sin agobiar. amabilidad, confort, sabor a hogar, diseño, cultura todo por un precio asequible.
!Que maravilla de hotel, totalmente recomendable! estuvimos en el puente del Pilar y nos encantó, la limpieza genial, la decoración espectacular, con mucho gusto, en fin para repetir en cuanto podamos. Además es de los pocos hoteles de Albarracín donde puedes llegar con el coche hasta la puerta del hotel, ya que debido a sus cuestas, callejones y escaleras no todos los hoteles tienen acceso en coche para descargar el equipaje. Su dueña Lourdes, muy simpática y atenta estuvo en todo momento pendiente para hacernos la estancia muy agradable. Lo recomiendo sin dudarlo.
La limpieza, fatal. Y la señora es bastante estúpida, la pillamos comentando con otra que odiaba a los niños!! Que prefería una pareja de gays antes que niños. La verdad es que nos hemos llevado una decepción muy grande, hemos visitado las mejores casas rurales de España, algunas mejores, otras no tanto, pero esta la peor de todas.
Sinceramente más que un hotel es tu casa. La limpieza, la decoración, la atención de su dueña Lourdes son excelentes. Se disfruta de paz y confor al mismo tiempo de una sencillez. El enclave dentro del casco histórico de Albarracín hacen de esta casona un lugar propio para el descanso y el relax.