Carretera N- 232 Km. 96 44652 Monroyo /Teruel (Aragón|España)
La potencia de un paisaje como el de la comarca del Matarraña invita a ensoñar con un alojamiento inusual. No un hotelito con encanto. Ni un hotel rural. Otra cosa. Una pequeña ermita del siglo XIV, la de La Consolación, sirvió a la causa y hoy desde ella gravita el recorrido iniciado en una construcción de origen barroco, antigua residencia de un ermitaño, ahora sede del núcleo central del hotel. Desde él, cien metros de paseo entre romero y tomillo hasta alcanzar diez habitaciones independientes, lo que en realidad son diez cubos (lo llaman kubes) orientados a la puesta de sol sobre un cortado de vértigo. La formación de estos habitáculos, un trabajo llevado a cabo por el estudio Camprubí i Santacana Arquitectes en inspiración de la obra de Craig Ellwood, arquitecto tejano de mediados de siglo maestro de la vivienda doméstica, sigue un patrón naturalista. Cada uno de los cubos está forrado en madera de pino cuperizado, ideal para la integración en el entorno. Dentro de ellos, el contacto con la naturaleza persiste gracias al efecto de su pared de cristal, capaz de enmarcar un cuadro de montañas y pinares sin atisbo de interferencias. El confort corre por cuenta de una chimenea colgante o de una bañera escavada en el suelo de pizarra negra. Una iluminación ambiental y una ambientación musical desde el puerto de iPod hacen el resto.
Dos habitaciones más completan la oferta, ambas habilitadas en el caserío principal. La habitación barroca se vale del recuerdo del siglo XIX, sin faltar su pesado lienzo, su alfombra, su chimenea y sus vistas al patio. Por su parte, la nórdica juega con la sutileza de los materiales nobles y las tonalidades suaves. Una chimenea más, un edredón impoluto, muebles daneses importados de Berlín y unas lamparitas de Alvaar Alto. Sin embargo, tan distintas, no se apartan del estilo interior del hotel, cuyo diseño se adhiere a su arquitectura, sumiso a su esencia. Las maderas de pino y de wengué, la pizarra o la chapa metálica están al servicio de la polivalencia de los espacios comunes, todos interconectados entre sí. Una biblioteca añeja, un salón de tertulia, una sala multifuncional de estética vanguardista, un lobby minimal... Incluso el territorio de la cocina se concibe abierto al tránsito, como continuación del antiguo cobertizo reconvertido por obra y gracia de la piedra, la madera, el acero y cristal en comedor de desayunos, comidas y cenas.
Por último, una piscina volada sobre el paisaje del Matarraña cierra la visita a un hotel llamado a engrosar la selecta lista de la hotelería emocional. Y todo a dos horas y media de Barcelona, dos de Valencia, una hora y media de Zaragoza y Tarragona.
dobles: 12;
todas con
calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, ordenador personal, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, radio, caja fuerte, minibar de pago, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
jardín, piscina exterior, salas de convenciones con capacidad para 25personas , salón de estar, chimenea
restaurante, restaurante al aire libre
admitidas
Del 10 al 23 de enero de 2011.
Adriana Figa
Tarjetas de crédito: MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
El hotelito sensorial Consolación, con su pequeña ermita del siglo XIV y su ubicación en pleno paisaje del Matarraña, desparrama sobre un barranco diez cubos de pino cuperizado inspirados en la arquitectura doméstica de arquitectos como Craig Ellwood que, junto a otros maestros como Charles Eames o Pierre Koenig, desarrollaron durante los años 50 el programa de las Case Study Houses destinado a promocionar la nueva arquitectura experimental de la época.
Hemos estado 3 dias en Consolacion y volvemos encantados de la experiencia. El alojamiento en un " cubo" fue estupendo. Las vistas inmejorables era como estar alojado en la copa de los arboles. A remarcar tambien la paz que se respiraba solo rota por los pajaros en continuo vaiven. La cocina , más sofisticada el fin de semana que el resto de dias nos satisfizo tambien, uniendo a una muy buena materia prima unos deseos enormes de adaptarse a las peticiones de los clientes. Un servicio cuidadoso que estaba a tu disposicion sin que a penas notaras su presencia. Volveremos¡
Acabo de regresar de un fin de semana perfecto en el Hotel Consolación. El cubo dónde nos alojamos fue sencillamente perfecto. Te sientes en plena armonía con la naturaleza y al mismo tiempo te ofrece una intimidad total. La bañera de pizarra incrustada en el suelo de la habitación en simplemente alucinante. Pegarte un baño nocturno a la luz de las velas, tomando una infusión, no tiene precio. El personal del hotel solo tiene una calificación: un diez. El desayuno, de los que ya no encuentras; zumo recién exprimido, embutidos y quesos de la zona, mermeladas y bizcochos hechos por ellos, etc. Todo productos de altísima calidad. Cenamos los 2 días en el restaurante. Como a mi me gusta, la carta es reducida, pero exquisita. Otra vez, los productos son de altísima calidad y la elaboración cuidada y con un resultado sorprendente. Mención especial a los panes que elaboran en el Hotel y a los cuatro aperitivos que te sacan al inicio de la cena. Esto también es algo que no se suele dar en casi ningún Hotel, y que marca la diferencia. Espero volver en otoño-invierno para disfrutar de nuevo del cubo, esta vez con la chimenea encendida. Por cierto, Petra, la perrita es un encanto.
Estuve a finales de noviembre de 2010 y fue una gran fin de semana. Es menos espectacular que Les Cols o Bárdenas pero la experiencia en conjunto fue mejor. El ambiente es más cercano, no tan exclusivo y es algo que agradezco. Los cubos están bien diseñados y son prácticos. La bañera es muy cómoda, cosa rara, y la combinación con las vistas y la chimenea es perfecta.
Me sorprenden las opiniones críticas del hotel Consolación. Mi pareja y yo hemos estado recientemente y la verdad, con ganas de repetir, fue un regalo sorpresa que cumplió gratamente todas sus expectativas. Lo del perro es cierto que allí está, pero en ningún momento lo vimos dentro de las instalaciones. Los cubos son una gozada. Es un concepto de hotel diferente y nos quedamos con muchas ganas de volver en invierno para disfrutar de la chimenea dentro de la habitación. Y en cuanto al trato de todo el personal, resultó encantador, muy familiar y te hacen sentir muy a gusto.
El entorno es espectacular y las vistas, si el día lo permite, te adentran en el silencio y la contemplación. La arquitectura es preciosa y muy disimulada con el entorno. Pero lo que más me agradó fue una comida excelente en un restaurante muy coqueto. Sin lugar a dudas, la estrella de este hotel es la amabilidad de la gente. Yo suprimiría el perrito, pero no obstante volveremos.
Acabamos de regresar del hotel Consolación en Monroyo y la experiencia ha sido mala. El hotel en si, por lo que se refiere al espacio y la arquitectura, es espectacular y bien merece una visita pero la gestión y servicio que ofrecen son pésimos. Hice la reserva de un cubo (habitación especial) por teléfono con 1 mes de antelación y todo ok. 3 días antes del fin de semana en que teníamos la reserva recibo un mail en el que se me informa que ha habido un error y no podré alojarme en un cubo porque estan todos ocupados. Llamo inmediatamente mostrando toda mi indignación y disgusto y tras muchas disculpas no me ofrecen ninguna otra solución que amoldarnos y alojarnos en una habitación normal o cambiar de fechas. En mi mail de respuesta les informo de que iremos el fin de semana siguiente (tras haber hecho esfuerzos para cuadrar agendas y pasar el cumpleaños de mi pareja en casa y no en el hotel..) y les sugiero que consideren una manera de recompensarnos por lo ocurrido. No obtengo respuesta. Pues al llegar al hotel nadie se drige a nosotros para lamentar lo ocurrido y se nos recibe de una manera muy informal. Nos enseñan el cubo olvidando varios detalles que posteriormente conocemos. Durante toda la estancia ningun responsable del hotel se dirige a nosotros. Disfrutamos de una cena en su restaurante en la que el servicio no estuvo para nada a la altura de un hotel de estas características, con olvidos y ningun tipo de atención ni preocupación por nuestra satisfacción. Al hacer el check out informo a la encargada (con la que había hablado por teléfono debido al problema con mi reserva) que estoy soprendida y disgustada por el trato (o no trato) recibido. Ella se hace la sorprendida y me da a entender que no sabía que era yo la que había tenido el problema con la reserva del cubo. Lo único que obtengo es un lo siento. Me entrega la factura sin ningun tipo de descuento, ni de la estancia ni de la cena. Y seguidamente tiene la poca delicadeza de informarme de que el fin de semana anterior al final quedaron 2 cubos libres. Y palabras textuales: " Vaya, y además después de que ha venido al hotel media familia tuya... es que a veces las cosas malas le tocan todas a una misma persona...". Y me entrego un bizcochito como obsequio. Sin comentarios. Decir que este hotel tiene una política de cancelación en la que si el cliente anula la reserva a partir de los 3 días previosa la estancia paga el 50% del importe. Pero que pasa si por error del hotel te anulan la reserva 3 días antes? Paradójicamente resulta que también es el cliente el que paga, y en este caso el 100% del importe. Hay un abismo entre el tipo de hotel, que bien merece haber ganado el tercer accésit del premio de arquitectura Fernando García Mercadal, y el servicio y trato que dan al cliente, por el que desde luego no tienen derecho a cobrar 190eur la noche.
Réplica del hotel:
Las dos críticas son de una misma pareja que se alojó con nosotros. Cierto es que hubo un error por nuestra parte ya que hemos tenido un montón de problemas técnicos para implantar el sistema de reservas on-line y en el caso de esta pareja al no tener registro de su tarjeta de crédito no dimos la reserva como confirmada. Debiéramos haberlos compensado invitándolos a cenar pero nuestra directora no estuvo todo lo despierta que debiera y no lo hizo. Nosotros tenemos una perra en Consolación, Petra, que se mueve por los espacios comunes en ocasiones pero que no entra en la cocina (es una perra cachorro y aunque esa es la premisa nadie recuerda si hubo un incumplimiento de la norma ese día).
Daniel Delgado, propietario de Consolación.
Es increíble como un hotel que cobra 190 € por noche tenga un servicio tan deficiente. Tras varios errores al gestionar la reserva por parte del hotel y después de comprobar su abusiva política de cancelación, y su alergia al trato vía email, decidimos finalmente pasar un fin de semana por aquellas tierras. Una vez instalados, todo es un cúmulo de detalles que invita al cliente a reflexionar (el silencio de la zona ayuda) y a hacerse varias preguntas; ¿hay algún profesional del sector en este hotel?, ¿sabe alguien en este hotel cómo tratar al cliente?, etc… Dentro de la habitación todo es correcto, sobre todo porque no hay terceras personas dando (o quitando) valor añadido, “el cubo” se basta el solito para sorprenderte los primeros 5 minutos, después es mejor que vayas a visitar algún pueblo de la zona. Una vez descubiertos los recovecos del “cubito” piensas en descubrir si hay algo dentro del hotel que justifique el precio. Dicho esto, nos aventuramos a cenar en el hotel dando una segunda oportunidad, y efectivamente, no tienen ni idea de atender, servir, recoger la mesa, abrir una botella de vino (la tuve que abrir yo), etc… Por ultimo, como ellos mismos se denominan, no son un hotel rural, por lo que no hay razón para que el servicio vista en chándal o haya perros en la cocina.
Réplica del hotel:
Las críticas nos harán mejores. Leo con una cierta desazón tu comentario. Desde que abrimos en febrero de este año únicamente hemos recibido parabienes y estamos convencidos que casi la totalidad de nuestros clientes han tenido una maravillosa experiencia. Claro está que no supimos atenderte como no solo es nuestro deber sino también lo que nos gusta hacer. Un proyecto como el nuestro sólo se sustenta si te gusta el contacto con la gente y consigues que aquellos que te visitan disfruten de una experiencia única. Déjame explicarte que estamos implantando en nuestro software de gestión un apartado de reservas on-line que una vez solucionados algunos problemas técnicos, fruto de nuestra ubicación, nos impedirá tener errores en las reservas, ya que como sabes todo vino por no tener registro de tu targeta de crédito y por tanto no haber dado la reserva como confirmada. El mundo de Internet es fascinante aunque por desgracia es más proclive a mostrar las críticas que las loas, pero a nosotros nos sirven ambas: unas para no dejar de mejorar y las otras para no dormirnos. Debíeramos haberte invitado a cenar para subsanar nuestro error y lamento que no se hiciera, pero como siempre se ha dicho: errar es humano. Si alguna vez te planteas darnos otra oportunidad tengo el firme convencimiento de que todo lo que viviste en negativo se convertirá en positivo, como así ha sido para los ya más de 1000 clientes/amigos que han estado con nosotros. Y esta vez no lo dudes te invitaremos a una cena en nuestro restaurante y, si me dejas, nos tomaremos una copa de vino juntos.
Un abrazo. Daniel Delgado, propietario de Consolación.



(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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