
La rehabilitación de un conjunto de cuadras y pabellones de una casa solariega aragonesa, en el valle de Jiloca, dio lugar a un hotel de regusto clásico. El recinto empedrado conduce a las distintas carpas y construcciones pintadas de albero, como al restaurante habilitado en las antiguas caballerizas. La cocina dicta una carta especializada en carne de ave, y es que el hotel tiene un coto y un pa...