
Aunque todo haga pensar que estemos ante un refugio de sesgo rústico, de esos que proporcionan abrigo a los esquiadores con piedra, calor de chimenea y madera alpina, lo cierto es que los esquiadores, y los que no lo son, encuentran en La Trufa Negra un hotelito moderno y sensorial. Cálido, también. Forrado en piedra, también. Pero iluminada de noche con colores titilantes. Casi al borde del río M...