
Hay que agradecer al madrileño Waldo y a su mujer el alumbramiento del primer establecimiento hotelero del Priorat. La mejor manera de estimular esta tierra sustentada en denominación de origen. El matrimonio aprovechó el acoplamiento de tres casas, cuyos orígenes y cimientos oscilan desde los siglos XIII al XIX, para imponer una muestra más de hospitalidad renovada. La piedra asoma entre la capa ...
