Plaza Cañerías s/n 42156 Molinos de Duero /Soria (Castilla y León|España)
Tal vez, de haberla conocido, el propio Machado hubiese deseado ser un invitado más de la posada. Mucho de su Soria literaria se escribe aquí, a los pies de la sierra de Urbión, bajo la sobrecogedora Laguna Negra. Y se lee ante la reciedumbre de sus muros, cargados de tinta romántica hasta reventar. Se hace hotel al entrar. Al entrar se hace hotel y al volver la vista atrás se ve la senda por donde las ovejas de la mesta durante siglos se entretuvieron en pisar. El magnífico zaguán, la cocina troncocónica pinariega, el patio de luces...
La casa tiene fachada blasonada de 1729 y sólida piedra de sillería. Sus propietarios han modernizado sus interiores sin perder intención etnográfica. Así, diversas obras de arte contemporáneo armonizan con los versos de Gerardo Diego, Bécquer y Machado evocados en la pared. La forja artesana y las piezas de diseñadores reconocidos (lámparas de ciprés de Pepe Sans, sillas de cuero de Bonet...) reinterpretan la sobriedad rústica del mobiliario, mientas que una cuidada iluminación intensifica el lirismo. No hay lugar para el aburrimiento: billar francés y americano, bar con vidrieras, galería de exposiciones y sala de juegos infantil. Y frente a la mesa, el oro negro de la tierra: la trufa.
dobles: 4, dobles especiales: 3, junior suites: 7;
todas con
calefacción, acceso a internet, TV satelite, TV Canal Plus, mesa de trabajo, habitaciones no fumadores, secador de pelo
servicio 24 horas, jardín, zona WIFI, salas de convenciones con capacidad para 40personas , salón de estar, salón de billar
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
Habitaciones habilitadas para fumadores.En el bar se permite fumar. En el comedor no se permite fumar.
+ hoteles para fumadores
Nunca.
Lucio San Martín.
Tarjetas de crédito: MC, V
IVA (8%) no incluido
Tal vez, de haberla conocido, el propio Machado hubiese deseado ser un invitado más de la posada. Mucho de su Soria literaria se escribe aquí, a los pies de la sierra de Urbión, bajo la sobrecogedora Laguna Negra. Y se lee ante la reciedumbre de sus muros, cargados de tinta romántica hasta reventar. Se hace hotel al entrar. Al entrar se hace hotel y al volver la vista atrás se ve la senda por donde las ovejas de la mesta durante siglos se entretuvieron en pisar. El magnífico zaguán, la cocina troncocónica pinariega, el patio de luces... La casa tiene fachada blasonada de 1729 y sólida piedra de sillería. Miguel Ángel y Belén, sus propietarios, han modernizado sus interiores sin perder intención etnográfica. Así, diversas obras de arte contemporáneo armonizan con los versos de Gerardo Diego, Bécquer y Machado evocados en la pared. La forja artesana y las piezas de diseñadores reconocidos (lámparas de ciprés de Pepe Sans, sillas de cuero de Bonet...) reinterpretan la sobriedad rústica del mobiliario, mientas que una cuidada iluminación intensifica el lirismo. No hay lugar para el aburrimiento - billar francés y americano, bar con vidrieras, galería de exposiciones- ni para el desasosiego: una cámara de video vigila la sala de juegos infantil. Y frente a la mesa, el oro negro de la tierra: la trufa. Lástima que la posada sólo abra los fines de semana y fiestas de guardar. Al viajero solitario le rompen el corazón los lunes al sol.
La elegante combinación de diseño y rusticidad, junto con las diversas actividades que ofrece en contacto con la naturaleza.
Sólo abre los fines de semana. ¿Dudosa rentabilidad?
A los jardines, pinares y a las montañas de Urbión.
El restaurante es elegante y ofrece exquisitos platos de carnes rojas, pescados y hongos.
Salduero (1 km). Laguna Negra y playas de arena blanca del embalse de la Cuerda del Pozo (4 km). Vinuesa (4 km). Hinojosa de la Sierra, palacio renacentista (24 km) Calatañazor, castillo (28 km). Soria (40 km). El Burgo de Osma (52 km).
Variada oferta de ocio: recolección y degustación del oro negro de la gastronomía -la trufa negra-, recolección de setas y hongos silvestres, berrea de los ciervos, excursiones de madrugada a la sierra de Urbión...
Hotel rural con encanto, decoración mimada personal y no recargada, sin caer en los tópicos rurales sabiendo mezclar piezas de diseño moderno. Iluminación al detalle, velas por la noche y detalles florales en mesas y entrada buscando agradar los sentidos del huésped. El restaurante sobresaliente y sin encasillarse en asados, ofrece la riqueza de la tierra de pinares, foie, setas, trufa y maridajes con una oferta variada, buenas raíces en la gastronomía de la zona pero con un toque personal y fresco…nos encantó especialmente la ensalada de escabeches con habitas y germinados de cebolla y los huevos trufados. Descansamos y disfrutamos del entorno Laguna Negra, Pico Urbión, Sierra Cebollera, Hoces del Río Lobo etc…aconsejados por los propietarios Jordi y Ana que disfrutan de poder agasajar a aquél que allí vá de una estancia cálida, mimosa, confortable y muy reponedora. Ideal para ir en pareja o con niños ya que están adaptados a todos. Soria tiene mucho que ofrecer y si se conoce con este punto de partida...mucho mejor...repetiremos seguro!
Junio 2011 - Hotel rural con encanto, decoración mimada personal y no recargada, sin caer en los tópicos rurales sabiendo mezclar piezas de diseño moderno. Iluminación al detalle, velas por la noche y detalles florales en mesas y entrada buscando agradar los sentidos del huésped. El restaurante sobresaliente y sin encasillarse en asados, ofrece la riqueza de la tierra de pinares, foie, setas, trufa y maridajes con una oferta variada, buenas raíces en la gastronomía de la zona pero con un toque personal y fresco…nos encantó especialmente la ensalada de escabeches con habitas y germinados de cebolla y los huevos trufados. Descansamos y disfrutamos del entorno Laguna Negra, Pico Urbión, Sierra Cebollera, Hoces del Río Lobo etc…aconsejados por los propietarios Jordi y Ana que disfrutan de poder agasajar a aquél que allí vá de una estancia cálida, mimosa, confortable y muy reponedora. Ideal para ir en pareja o con niños ya que están adaptados a todos. Soria tiene mucho que ofrecer y si se conoce con este punto de partida...mucho mejor...repetiremos seguro!
Está en un sitio privilegiado para hacer un montón de excursiones y actividades. Se duerme fenomenal. Hacía un poco de frio, pero dentro la temperatura era estupenda. Cenamos allí las dos noches y aunque no es una comida excepcional, los nuevos dueños me han dicho que van a cambiar la carta, que le hace falta.




(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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