
Expertos en el mundo de la decoración y del vino, a los Vilanova no les resultó difícil abrir la puerta a un hotelito culto y discreto perdido entre viñedos. La antigua casa de labranza revive en piedra, teja, madera blanca y manos de pintura violeta, aunque el pequeño complejo da además para una bodega, fechada en 1775 y donde durante 25 años se lleva elaborando albariño de manera artesanal, para...