
Pocas pistas presagian tantas llamadas al parón tras desembocar en San Clodio, una diminuta aldea perdida al margen de la carretera que enlaza Rivadavia con O Corbaliño. Para abrir boca, un monumental monasterio románico y, para no cerrarla, Viña Meín y Doña Blanca, los dos retiros en manos del bodeguero Javier Alén. Doña Blanca, enfrentado al cenobio al otro lado de la plaza mayor, pasma por su o...
