
Es sabido que durante la Edad Media los monasterios no sólo fueron los guardianes del saber, sino también del sabor. Ya hacia el 928 consta una donación del conde Álvaro y Savita al monasterio de San Clodio, situado en las laderas gallegas del Avia, que incluía, entre otros bienes, algunas viñas traídas del Rhín para el nacimiento del ribeiro. El espacio concedido a la acogida, en sintonía con lo ...
