
Caserío menorquín del siglo XVI recuperado de la ruina en 1996 por sus dos propietarias, una artista postimpresionista y una diseñadora de ropa, Lindsay Mullen y Sheelagh Ratliff. En un tranquilo paraje del sur de la isla, confiaron en la perpetuidad de elementos originales como los arcos, la piedra y la madera vista de techos y muros. Aprovecharon el jardín para convertirlo en una explosión color...