
Todo gira en torno a una gran escalera central, distribuidora de salones, cocina y estancias, tan sólo seis. Éstas, impolutas, con paredes de blanco luminoso y camas a juego en contraste a las pinceladas magentas y verdes de lamparitas y jarapas o frente a la sobria neutralidad de cojines, cortinas o butacas, según habitación. Más estallido de color en los cuartos de baño, con azulejos blancos y ...