Calle Sant Sebastià 10 Ciutadella /Menorca (Baleares|España)
Primero idearon en la primavera de 2009 un 971 dedicado al despacho de platos caseros italianos. Un año después, la buena experiencia en su nueva tierra de acogida llevó a sus jóvenes propietarios a abrir el hotel en una pequeña casa tradicional menorquina sin salir del casco histórico de Ciutadella pero también filtrada por el país desde donde embarcaron. La reforma, dirigida por la decoradora Chiara Fabiani, fue inspirada en la novela de Italo Calvino Le citta’ invisibili, todo un viaje imaginario y un juego fantástico dedicado a las ciudades. Más allá de esta aspiración de fábula, el hotelito vive de la animación de su terraza y su patio interior donde corren los gnocchi, los capuccino y también los cócteles nocturnos.
Luego están las únicas seis habitaciones, cada una distinta pero todas unidas por una sencillez acogedora, sin dejar de verse rústicas e incluso locales, muy menorquinas, pero con toques modernos como los apliques y los focos de pie. La pintura al trapo, la escasez de mobiliario, el almacenaje de obra, los suelos de madera o cubiertos por jarapas, los techos repintados de blanco, parecen concentrarse en señalar la cama como unidad central de la estancia. Los nombres que las bautizan hacen que se quiera dormir para soñar otros mundos: Berenice, Tecla, Ottilia, Leonia, Zobeide, Betzebe.
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