
Anda que no ha llovido desde que el Illa d’Or iniciara su andadura como hotel refinado para la high class europea. Corría el año 1929 y Mallorca se abría al mundo tras su paso por las evocadoras páginas de los libros de George Sand y el archiduque Luis Salvador de Austria. La isla era un paraíso a salvo del cemento y la explosión turística. Y la bahía de Pollença uno de sus secr...