
La entrada, en una calle del pueblo próxima a la carretera local, no delata lo que esconde su interior: una finca de inmensas proporciones bien cuidada, una piscina de diseño moderno con vistas a la sierra de Tramuntana y al mar, en lontananza, y un complejo de edificaciones respetuosas con la tradición mallorquina, holgadas de salones y rincones espaciosos, dispuestas con encanto y un mimo que ha...