Lugar Castillo de Gibralfaro s/n 29012 Málaga (Andalucía|España)
Construcción algo irreverente, revestida de pizarra y ubicada frente a la Alcazaba, en la cúspide del monte Gibralfaro. Habitaciones amplias y generosas en equipamiento. Un arco azulado separa el vestidor de la alcoba, cuyos cabeceros heliográficos evocan sin pudor la benignidad de la Costa del Sol.
Los interiores encienden el ánimo de azul y albero, un color inexistente en la tradición malagueña, multiplicados por todas las paredes y rincones al igual que el mobiliario, ennoblecido con unos artísticos esmaltes y tintes verdosos. La iluminación dialoga con el residente y obtiene de sus necesidades los matices de la elegancia.
Desde el atildado personal de servicio hasta el rutilante atrezzo de sus adentros, obra personalísima del decorador Javier Muñoz, todo rezuma brillo estético y pulcritud. Desde la piscina, volada en la azotea del edificio, el huésped puede entretenerse al sol contemplando el tráfico portuario o las rutas que desembocan en el Estrecho.
dobles: 35, dobles especiales: 3;
todas con
calefacción, aire acondicionado, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, caja fuerte, minibar de pago, secador de pelo
piscina exterior
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Vicente Ruiz del Valle.
Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V, 6000
IVA (8%) no incluido
En el Parador, sopa de rape malagueña, los borrachuelos y, sobre todo, el pescaíto frito.
La Alcazaba, la Catedral, el Castillo de Gibralfaro, el Museo Arqueológico, el Teatro romano, las Iglesias de Santiago y del Sagrario, los Palacios Episcopal y de Buenavista, la Plaza de toros de la Malagueta, la Casa Natal de Picasso
Golf, senderismo, equitación, escalada, cetrería y parapente y en las playas de Málaga nadar, practicar vela y submarinismo o alquilar una zodiac.