
Construcción algo irreverente, revestida de pizarra y ubicada frente a la Alcazaba, en la cúspide del monte Gibralfaro. Habitaciones amplias y generosas en equipamiento. Un arco azulado separa el vestidor de la alcoba, cuyos cabeceros heliográficos evocan sin pudor la benignidad de la Costa del Sol. Los interiores encienden el ánimo de azul y albero, un color inexistente en la tradició...