Urban (Madrid)

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  • NOMBRE: Urban
  • DIRECCIÓN: Carrera de San Jerónimo 34
  • LOCALIDAD: Madrid
  • PROVINCIA: Madrid
  • PAÍS: España
  • TELÉFONO: 917877770
  • FAX: 917877799
  • WEB: www.hotelurban.com
¿Poder reunir en un mismo espacio hotelero un vanguardismo a la última y un muestrario valiosísimo de culturas milenarias? Conseguido. El continente y el contenido de este hotel de diseño restallan a lomos de la Carrera de San Jerónimo, aupados desde su imponente visión de la avenida de los grandes hoteles y del Congreso de los Diputados. El perfil neoclásico de la zona no fue impedimento para la audacia de Jordi Clos, propietario de la cadena Derby Hotels y fundador del Museo Egipcio barcelonés. Es más, sirvió de acicate para demostrar, y van..., la apuesta sorprendente de la cadena trasladada en puente aéreo a la capital del reino.

Obra de los arquitectos Carles Bassò y Mariano Martitegui, la irrupción del Urban no pasa inadvertida. Cinco plantas de disseny encuadradas en un armazón atípico, sustentado por una planta baja acristalada donde habitan recepción, bar y restaurante, y desdoblada a su vez en una entreplanta. Otros tres niveles soportan la adjudicación de las habitaciones y uno más accede a la azotea culminada por una pérgola ondulante de acero y cristal. E incrustada en el esquinazo, una torre de espejo elevada sobre la cota de la terraza y desplomada de la vertical a modo de charnela entre las dos calles y mirador privilegiado desde el lujo de las suites.

El interior lleva el sello de Design Hotels y además de imbuir de intimidad a los tonos ocres predominantes, de reservar un espectacular patio cilíndrico para dejar pasar la luz del sol a través del esqueleto futurista de las galerías y de desarrollar el catálogo más depurado de confort tecnológico en los dormitorios, el hotel Urban aloja una colección museística de arte egipcio, incorpora piezas budistas e hinduistas en las estancias y desperdiga por el hall y pasillos sugerentes muestras de la antigua polinesia. Un bajorrelieve de Ramsés II, un ushebti de Taharka, estatuillas de los templos de Angkor, piezas de las dinastías Qin y Han, un escudo de guerra de Nueva Guinea-Papúa…

Vas a tener que leer un poco más si quieres conocer todas las claves del acierto high tech de este hotel o si deseas graduarte en historia del arte. O al menos en interiorismo, tú verás. Pincha en la Crítica de Fernando Gallardo.

Crítica de Fernando Gallardo:

  • Lo mejor: Por fin, Madrid se viste de moda. Y en plena almendra monumental de los Austrias, pese a que les pese a los más castizos. Tras una década de estatuismo, fontanería y zarzuela consistorial, lo último en diseño y tecnología se quita la corbata gracias al mecenazgo artístico y visión empresarial de Jordi Clos, propietario de la cadena hotelera Derby y fundador del museo Egipcio en Barcelona. La conjugación visible de lo elegante y el último grito hi-tech, los guiños seductores para ver y ser vistos desde los dormitorios, la puesta en escena artística y, sobre todo, la entrega vocacional del servicio, en su mayor parte procedente del hotel Villa Real, a 50 metros del Urban y segundo establecimiento de la cadena Derby Hotels en Madrid.
  • Lo peor: El tráfago nocturno de los fines de semana en las calles colindantes, el molesto ventilador del aire acondiconado en algunos de sus dormitorios.
  • Habitaciones recomendables: Amplias, en especial las 131, 231, 331, 431 y 531, así como las 138, 238, 338, 438 y 538. Equipadas con muebles de madera cebrada maciza, cabeceros de cuero negro, persianas y cortinas accionadas eléctricamente desde la cama, triple vía de acceso a Internet (cable, wi-fi y TV), monitor plano de televisión con una carta variada de películas y videojuegos. Ambiente monitorizado desde unos paneles regulables a pie de cama: iluminación focal para leer, tenue para ver la tele, sensorial para ir al baño y no deslumbrar...
  • Habitaciones con vistas: En este Urban madrileño, el diseño queda siempre supeditado al arbitrio de la elegancia. Apantallados con losas de cantería, los salones de convenciones evocan en sus costados una composición terrenal de Tàpies o Beulas, preludio escenográfico del tesoro mejor guardado del hotel: el museo de arte egipcio, hermano menor del de Barcelona, en el que se exhiben piezas fechadas en el 3.000 a.C. Pero ahí no se acaba la monumentalia paleográfica. En el atrio figuran expuestas varias tallas ceremoniales de las tierras del río Sepik, en Papúa-Nueva Guinea, traídas por una expedición de arqueólogos y antropólogos catalanes durante la década de 1930. Estampados de la disnastía Ming, bronces de Osiris, bajorrelieves y ushebtis (piezas funerarias) de los faraones Ramsés II, Senkamanisken y Taharka, pueblan los pasillos y comedores del hotel. Cada una de las habitaciones, y el hotel suma 96, atesora una estatuilla jémer en piedra maciza de finales del siglo XI, procedente de los templos de Angkor, o determinadas piezas budistas de las dinastías Qin y Han (221-207 a. C.), fundadoras del imperio chino. Su valor es incalculable.
  • Comer: """Cualquier cocinero de envergadura se sentiría feliz por el hecho de trabajar en un restaurante como éste"", ha escrito el crítico gastronómico de EL PAÍS, José Carlos Capel. Referido a la figura de Joaquín de Felipe, invitado privilegiado a la feria de Aichi (Japón), la elegancia y naturalidad de este joven chef da alas al restaurante del hotel, Europa Déco.
    El Glass Bar se suma a la tendencia brunch todos los domingos, sin reserva previa y a un precio único de 30 euros, IVA no incluido: cócteles reconstituyentes o champán francés, algún plato caliente como sus famosos huevos Benedictine, picoteo en el bufé de la barra o en las bandejas de los camareros. Fuera de ese precio, desde ostras a caviar o jamón ibérico."
  • Alrededores: El triángulo madrileño del arte, entre la plaza de Neptuno y la Puerta del Sol, invita a callejear a cualquier hora del día, asistir a alguna representación teatral, ver cine o hacer shopping por la zona de Preciados y Gran Vía. A diez minutos del hotel, el Teatro Real y el Palacio de Oriente devuelven a la ciudad un espacio añorado para el relajo nocturno, entre farolas, aire vegetal y evocaciones operísticas. Como algunas plazuelas en sus inmediaciones: Ramales, San Ginés, Reales Descalzas, San Nicolás y, por supuesto, la plaza Mayor. De copas, la zona de Huertas y Atocha agrupan lo más variopinto y pintiparado de la noche madrileña.

Opiniones:

Datos de interés:

  • HABITACIONES: dobles: 84, dobles especiales: 3, junior suites: 4, suites: 6, apartamentos: 1, calefacción, aire acondicionado, teléfono en habitación, teléfono en baño, televisión plana, interactiva, a color, por satélite y con Canal+, videojuegos, radio, Compact Disc, Lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, plancha, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitación para no fumadores, albornoz, secador de pelo, espejo, toallas cambiadas a diario, apertura de camas, sábanas cambiadas a diario, kit de aseo: Molton Brown.
  • INSTALACIONES: servicio 24 horas, garaje, piscina exterior, sala de convenciones con capacidad para 255 personas, gimnasio, sauna, salón de estar, adaptado a discapacitados, zona wi-fi, sauna-ducha, centro business, admite fumadores.
  • COMIDAS: bar-cafetería, restaurante interior, restaurante al aire libre.
  • MASCOTAS: Admite. El precio de la estancia de los animales varia según el tamaño, on request
  • GERENTE: Xavier Vega
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