Calle Montesinos 22 28300 Aranjuez /Madrid (Madrid|España)
Ubicado en la zona más lucida de Aranjuez, se aparta no obstante del paisaje palaciego de sus alrededores gracias a los cuatro niveles de ladrillo de la fachada, de los cuales sólo los dos primeros guardan relación con el establecimiento. Hotel pensado para su disfrute intramuros, el patio de corrala asume el protagonismo de la construcción tras flanquear la entrada color tierra. Apegada a su historia, esta tipología tan de la época permite sofocar el estío a cielo abierto, entre grandes plantas y degustaciones de té.
Las zonas comunes, distribuidas en la planta baja, son zona abonada al trato familiar de la propietaria y demuestran su gusto espléndido por un interiorismo tan vanguardista como personal. Un salón, un comedor para desayunar y una vistosa sala de reuniones acomodan con luminosidad y con la sutil elegancia proporcionada por los tonos malvas.
En el piso superior, las alcobas experimentan la acentuación de esta tendencia en un espacio un tanto limitado. 18 muestras de acertada armonía entre entarimados, edredones blancos de pluma y paredes marcadas por el color elegido para las baldosas hidráulicas bicolores del cuarto de baño. Una de las estancias, la 110, muestra su originalidad a lo largo de sus dos alturas y tira su cama al suelo, al estilo futón.
Contrastes bien servidos en la antigua villa borbónica, a escasos pasos del Palacio y de los Jardines del Príncipe, la mejor manera de saborear los aires ingleses, afrancesados e italoflamencos de este vergel próximo a Madrid.
individuales: 4, dobles: 7, dobles especiales: 4, triples: 2, suites: 1;
todas con
calefacción, aire acondicionado, Tv color, TV satelite, mesa de trabajo, caja fuerte, frutas de bienvenida, secador de pelo, cosméticos para la mujer
Salida a las 17 horas, servicio 24 horas, salas de convenciones con capacidad para 20personas , salón de estar
bar cafetería
Nunca.
Carmen Sánchez Capuchino
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V, 6000
IVA (7%) no incluido
La decoración es bonita y moderna. La ubicación está bien. En la habitación no hay puerta de baño, solamente una cortina. No hay secador de pelo. La ducha es fija. La televisión es muy vieja, y el mando a distancia apenas tenía pilas; se cogen pocos canales y con mala calidad. Pero lo peor de todo fue el trato que recibimos a la hora de pagar porque daba la impresión de que te estaban perdonando la vida. Si pago por un sitio así 40€ (y ya es mucho decir) entiendo que no me pueda quejar. Pero por lo que pagamos (más del doble) me parece vergonzoso.
Las habitaciones están muy bien decoradas, muy limpias y se duerme fenomenal. Es un hotel pequeño pero con mucho encanto.