
Gracias a su particular estilo arquitectónico y a sus espectaculares vistas sobre el océano, casi parece una isla dentro de otra. Encaramado en un promontorio rocoso a 20 minutos en coche de Funchal, el hotel presume de su condición de vigía bajo el arco diurno que recorre el sol. Frente al Atlántico se sitúan las mesas del comedor, un paralelepípedo de vidrio concebido por el arquitecto Tiago Oli...

A escasos kilómetros de la capital de una isla tradicionalmente turística, se levanta este pabellón de caza de principios del siglo XIX. Contagiadas por la distinción del vecino campo de golf, las tres casas que suma el alojamiento rezuman clasicismo nada más traspasar el umbral. Las alcobas destacan por su moderno equipamiento y sus adecuadas dimensiones, aunque se echa en falta una decoración al...


El orgullo hotelero de la isla se gesta gracias a establecimientos como estos. La tradición del lugar cuenta la llegada en 1836 de un joven escocés de nombre William Reid. Cómo un hombre sin blanca se convirtió medio siglo después en padrino de un referente del lujo y la distinción como el palacio que lleva su nombre, no viene al caso. Lo que si merece un inciso es el famoseo de otra época, de muy...