
A escasos kilómetros de la capital de una isla tradicionalmente turística, se levanta este pabellón de caza de principios del siglo XIX. Contagiadas por la distinción del vecino campo de golf, las tres casas que suma el alojamiento rezuman clasicismo nada más traspasar el umbral. Las alcobas destacan por su moderno equipamiento y sus adecuadas dimensiones, aunque se echa en falta una decoración al...
