
A escasos kilómetros de la capital de una isla tradicionalmente turística, se levanta este pabellón de caza de principios del siglo XIX. Contagiadas por la distinción del vecino campo de golf, las tres casas que suma el alojamiento rezuman clasicismo nada más traspasar el umbral. Las alcobas destacan por su moderno equipamiento y sus adecuadas dimensiones, aunque se echa en falta una decoración al...


Los jardines del lago conforman hasta 25.000 metros cuadrados de edén botánico, rebosante de palmeras, dragos y especies exóticas por donde, al menos los últimos 45 años, lleva vegetando a su aire Colombo, una tortuga gigante. Entre la exuberancia de estos jardines, un lago con cisnes. Entre los árboles de mango, una zona de relax con piscina climatizada, sauna, baño turco y jacuzzi. E...


Algo más de un lustro de existencia lleva a sus espaldas este oasis situado en mitad de la capital de Madeira. En sus jardines aún se deja sentir el aroma del hinojo (funcho, en portugués) por el que recibe su nombre la ciudad de Funchal. Esos jardines preñados de plátanos, palmeras, buganvillas y parterres de grama, a los que se asoman la mayor parte de las habitaciones. En el centro se encuentra...


Con la bahía de Câmara de Lobos a sus pies, la finca de Estreito permanece envuelta en sus jardines tropicales. Una espléndida piscina con vistas al océano y una bonita estampa de edificio de aspecto colonial le sirven para empezar con buen pie. Al otro lado del umbral, sin tanto influjo soleado, los interiores se revelan elegantes, de finura a veces cursilona pero cálidos y confortables. Salones ...


Al estilo de los establecimientos de la capital de la isla de Madeira, Quinta do Monte reivindica el valor de unas buenas vistas y de un entorno vegetal a punto para el paseo y la respiración profunda. Entre los jardines tropicales, una capilla rematada con los típicos azulejos portugueses se presenta como el rincón apropiado desde donde asomarse a la bahía. La casa principal, en tonos almagre, pr...


Uno de los hoteles hermanados a aquellos que sobrevuelan la bahía de Funchal trata de emular la categoría de sus parientes pero no puede competir en cuanto a la dimensión de su ajardinamiento ni al impacto de sus vistas. Sus cuatro estrellas dan para una piscina rectangular, un cuidado tapete de césped y una casita señorial bien dispuesta y acogedora. Cuadritos de gruesos marcos, lámparas retorcid...
