
Con la bahía de Câmara de Lobos a sus pies, la finca de Estreito permanece envuelta en sus jardines tropicales. Una espléndida piscina con vistas al océano y una bonita estampa de edificio de aspecto colonial le sirven para empezar con buen pie. Al otro lado del umbral, sin tanto influjo soleado, los interiores se revelan elegantes, de finura a veces cursilona pero cálidos y confortables. Salones ...