Calle Batán 3 27864 Chavin /Lugo (Galicia|España)
Camino a Viveiro, en el valle del Landro, la belleza de la Galicia profunda y frondosa desempolva el pasado y lo presenta en una finca de 2.500 metros cuadrados atravesados por el murmullo de un canal de molino. Hórreo, bosque, riachuelos a ambos lados, jardín, pradera y casa de pueblo, recia y uniforme, piedra sobre piedra.
Construcción agrícola y principal de un conjunto de propiedades registradas en el año 1800, su distribución con entrada directa al molino, la presencia de un alpendre propio y el acceso a la planta superior desde el potín, hablan de una originalidad resaltada durante el proceso de acondicionamiento y reconversión en hotel. Estrellas de David, cruces latinas o números romanos son algunas de las sorpresas grabadas en la piedra rescatada tras picar la cal. Así como varias hornacinas y la estructura del antiguo batán, ya en el desescombro exterior. Tres años de trabajo conformaron un rusticismo severo pero detallista, contundente pero alegre: salón con lareira, viguería entrecruzada, carpintería artesanal, ocurrente biblioteca presidida por una mesa de piedra…
Y tan sólo cuatro habitaciones, las cuatro fases lunares, todas forradas en piedra y pintadas de un color distinto: Lúa Chea, con pared anaranjada como la colcha, butaquitas impolutas y cabecero de rango; Cuarto Menguante, más impactante por el morado de la pared en contacto con la cama acariciada por las gasas de la colgadura; Lúa Nova, dormitorio en rojo y cuarto de baño en verde; y Cuarto Crecente, en verde pera. Por supuesto, desayunos caseros pero también wi-fi en toda la casa. Un poquito de todo.
dobles: 2, dobles especiales: 2;
todas con
calefacción, frutas de bienvenida
jardín, salón de estar
Del 20 de diciembre al 10 de marzo.
Anton Vázquez
Impuestos incluidos
Descubrí Casa do Batán mientras buscaba un hotel con encanto en la zona, quería poder sorprender con un regalo especial aunque al final el sorprendido fui también yo. Una vez que llegas a la casa puedes afirmar que hay dos mundos, el mundano y el de “Casa do Batán” donde todo esta absolutamente cuidado. Un mundo donde reina la cordialidad y hospitalidad de sus dueños, Luz y Antón; la tranquilidad, calidad y el detalle de sus habitaciones; la hermosura y armonía de su enclave; los olores, colores y sabores de los desayunos caseros, como los de la abuela... En fin, un mundo que te absorbe, te engancha y causa adición; y en el que todos deberíamos de estar obligados a pasar, al menos, un día de nuestras vidas. Si debo dar un consejo sería que no duden en conocerlo y ¡déjense llevar!
Llevo más de 20 años viajando por casas rurales y ninguna como ésta, pero Casa do Batán no sería lo que es sin Luz y Antón. Contamos los días para volver el año que viene.
Tras leer críticas tan unánimemente favorables se crean, con A Casa do Batán , tales expectativas que parece difícil que se cubran. ¡Pues no! Son tantos los pequeños sorprendentes detalles de este lugar encantador que se sale con el corazón "bataneado" para siempre. Hay que ir y descubrirlos.
Antón y Luz han logrado crear un lugar donde el viajero se siente como en casa. La estética y el amor que han puesto en el hotel y en el entorno es dificil de superar. No solo descansas, sino que durante la estancia te sientes querido y mimado y además haces amigos porque ellos fomentan un ambiente cálido entre los que allí acudimos. Antón es un maestro de la repostería (qué ricas mermeladas y madalenas) y Luz propicia jugosas tertulias. Un lugar a recomendar sin peros. Gracias pareja por vuestra dedicación. Ojalá nos volvamso a encontrar.
La perfección existe y está situada en esta "pequeña" casa rural. Tras cruzar el pequeño puente que une el mundo mundano y el paraíso de la perfección y los detalles nos encontramos a sus dueños, Antón y Luz, una pareja encantadora que desde el primer minuto te hará sentirte mejor que en el hotel más lujoso del mundo. Sólo dispone de cuatro habitaciones dando un ambiente acogedor, tranquilo y familiar. Es ideal para disfrutar en pareja e incluso para sorprender a alguien especial. Cada paso que das respiras el cuidado y el cariño con el que se ha creado este hermoso paraje. Los detalles son la clave del alojamiento y el que lo hace tan especial, pero no es menos despreciable la hermosura de la casa así como de su finca. Tras la estancia y el descubrimiento de las continuas sorpresas que tiene la casa nada mejor para finalizarla con el magnifico y abundante desayuno que Luz y Antón preparan todas las mañanas con semejante esmero. Productos caseros realizados por ellos mismos y con la compañía de la mejor música. No existe forma alguna de poder describir lo que “Casa do Batán” te ofrece, la mejor frase para ello es "la perfección del detalle". Si de algo me arrepiento es de no haber dispuesto del tiempo necesario para disfrutar de la casa, así que recomiendo que si se planea una estancia en ella no dejen de reservar un día para perderse entre su biblioteca, su finca y sobre todo la compañía de sus dueños.
No hemos hecho más que salir por la puerta y ya estábamos echando de menos la casa de nuestros amigos Luz y Antón. Todo está perfecto, empezando por vuestra amabilidad y excelente trato y siguiendo por la comodidad de la casa y lo encantador del entorno. No sabemos si nos volveremos a ver pero seguro que no os vamos a olvidar y si volvemos por Vivero repetiremos. Por nuestra parte os recomendaremos allá por donde vayamos. Para los que no os conozcan que sepan que pueden ir a vuestra casa con absoluta garantía de satisfacción. Las fotos que se ven de la casa son fiel reflejo de lo que os encontraréis. Un beso para Luz y un abrazo para Antón.
Yo que nunca he opinado sobre alojamientos, aún no me he marchado y siento que es mi deber hacer un pequeño comentario sobre Casa do Batán. La suerte me ha llevado a visitar este pequeño paraíso al que se accede por un bello puente. Me he encontrada rodeada de cariño, hospitalidad humana, delicadeza, exquisitos desayunos, impresionante entorno y sobre todo la generosidad de dos personas que ya nunca olvidaré. Hay lugares, hay personas y hay sensaciones a doquier por este mundo. Aquí hay de los tres y de calidad. Hoy no me voy, Vuelvo a mi Madrid para tener que volver hasta aquí.
Un lugar mágico... Te recibe el rio con el agua discurriendo tranquila, la casa con una decoración cuidada y llena de detalles, un entorno especial y unos anfitriones que al poco de llegar parece que los conoces de toda la vida... Paz, sosiego, luz... Una mención especial para los desayunos... zumo natural, magdalenas, bizcocho y mermeladas caseras, lomo, jamón de la zona... sabores que quieres mantener en el recuerdo...
Hemos pasado unos días en esta maravillosa casa, y venimos encantados, sobre todo del trato recibido. Y esto lo consiguen Mª Luz y Antón, con una facilidad pasmosa, y la única razón posible, es que sean así. Podía hacer mención a los desayunos de productos naturales y variados, a los rincones tan especiales y particulares de la casa, en especial para mi, el molino. Pero sobre todo, esta casa tiene este encanto por las fantásticas personas que la llevan.
Estuvimos una semana en este encantador hotel, y fue todo un descubrimiento, la situación tranquila, el encanto del antiguo molino rehabilitado y la amabilidad de sus dueños han sido para nosotros un maravilloso descanso de los agobios de la ciudad, recomendable para todos aquellos que quieran alejarse del bullicio y entrar en un lugar donde te tratan con cariño y están pendientes de lo que necesites en todo momento.
Casa do Batán era justo lo que andábamos buscando. Engloba en un alojamiento el concepto que muchos tenemos de Galicia: genuinidad, hospitalidad, tranquilidad, cariño y el gusto por las pequeñas cosas. El enclave es idílico, y el trato y atención recibido por sus dueños, Mari Luz y Antón, inmejorable. Además su situación es perfecta para conocer a fondo la Mariña Lucense. Sin duda, un lugar para volver.
Mari Luz y Antón son personas que yo denomino de cristal, ya que son transparentes y te das cuenta de lo encantadores que son y que no les cuesta nada ser así, porque son lo que son. Mencionar los desayunos como un desayuno de 5 tenedores, si es que se puede calificar así. Todo realizado con cariño y los productos más naturales, así como la realización por ellos mismos de mermeladas muy recomendables. Las instalaciones muy acogedoras y en un muy buen estado de conservación, así como lo que rodea el hotel. Me gustaría hacer mención especial a un sitio en concreto de la casa: la biblioteca. En este lugar se concentra uno de una manera especial y recomiendo pasarse un tiempo tranquilo y relajado en ella dejando que la magia del agua que pasa por debajo te envuelva. Como anécdota contaré que mirando uno de los libros encontré una nota de alguien que captó lo que intento explicar. La nota decía:"Desde aquí se puede ver el mundo de otra manera". Invito a todo el mundo a que visite este lugar tan especial y que se deje acariciar por el encanto de la artista estrella de esta escena: el agua.
Por cuestiones ajenas a nuestra intención estuvimos una sola noche y a pesar de todo es para mi una obligación exponer esta opinión, algo que no tengo costumbre de hacer. No porque no me gusten los sitios en los que estoy, sino porque me parece innecesaio. No en este caso. Me parecería una falta de respeto no agradecer así el trato que en ese día recibimos y que va más allá de una relación de un hotel con su huésped. Antón y Mari Luz hacen que su amabilidad parezca algo natural y disfrutan de lo que hacen, algo que notas a la hora de estar allí. Sirva de ejemplo que mi hijo de menos de dos años (parloreiro), un mes después identifica magdalena con Antón. Insisto: estuvo un día con él.
Es el cuarto año consecutivo que vamos a Casa do Batán y eso quiere decir una cosa: siguen consiguiendo que estemos encantados de volver. En todas las opiniones lo pone, pero no por eso hay que obviarlo. La casa es preciosa, el entorno inigualable, se respira tranquilidad en cada rincón. El cuidado y calidad de cada detalle y la decoración hacen de esta casa un lugar único. Ahora toca hablar de los desayunos (para mí un punto fundamental): el zumo natural, productos típicos de la zona y las recetas de Toño hacen que cada día uno tenga ganas de levantarse (por Dios que tortilla, tenía que nombrarla). Dejo para lo último lo más importante, que son ellos. Mari Luz y Toño consiguen que la estancia en su casa sea inolvidable. Las charlas, los consejos, las rutas y sobre todo el cariño que demuestran en todo lo que hacen es algo que verdaderamente distingue a esta casa de otras en las que hemos estado. Para nosotros es visitar a unos amigos.
Cuando te reciben con una amplia sonrisa, en un lugar lleno de encanto, rodeado de amor y pasión en la manera de hacer las cosas; protegido por cientos de libros en un paraíso donde se cultivan el paladar, el olfato, la tranquilidad y la belleza.... las palabras se quedan cortas para resumir las sensaciones y sentimientos que te invaden en este trocito de cielo. Gracias por vuestra amabilidad, conversación y cuidados.
Un dia en casa do Batán... Despertar con el ritmo del agua entre las piedras, canto de pájaros por la ventana, aromas naturales en el baño y la dulce toalla que te abraza. "Bos dias" te desean con sonrisas y olores de magdalenas y empanada un zumito recién hecho y fresquito, y disfrutas al son de una balada. Sobremesa bajo la sombrilla con la prensa o tertulia improvisada, te informan de todo lo que existe y te dejas llevar anodadada. Cuando la noche vuelve, el molino con su piedra manda, gentes de pueblos distintos compartimos espacio y alma. Descubrí en Casa do Batán, y gracias a Mari Luz y Antón, una nueva forma de viajar, sentir y emocionarme. Gracias por dejarnos compartir vuestra humanidad.
Es la segunda vez que frecuentamos esta maravillosa casa, y una vez más no deja de sorprendernos. Es el sitio ideal para pasar unos días y desconectar del mundo. Tanto las instalaciones de la casa como el trato de Antón y Mª Luz son inmejorables. Los desayunos, riquísimos y muy variados, con el nuevo servicio de bufé libre. Sin duda, es una de las mejores opciones para pasar unos días de vacaciones en Galicia, ya que gozas de la tranquilidad de la casa y, si quieres un poco de movimiento, tienes muy buena comunicación con las grandes capitales y los pueblos de alrededor.
En realidad es como llegar a tu propia casa... Llegas y en la puerta están esperándote dos personas que nunca has visto y con las que, de repente, en la segunda palabra, te sientes como si los conocieses de hace tiempo... Y a eso todo ayuda, sentarte delante de esa lareira, salir por la noche a escuchar el murmullo del riachuelo en medio del silencio, bajo la lluvia, navergar por los libros repartidos por todas esquinas... Sensaciones muy, muy, agradables.
Nos ha encantado la estancia en la casa de Antón y Mari Luz. Más que un hotel, parece la casa de unos amigos de siempre, aunque no los conozcas de antes. La casa es fantástica, limpia, muy bonita y muy acogedora, con vida... El entorno es fabuloso, muy tranquilo y con mucho por explorar. Los niños pequeños no sólo son bienvenidos, también son entendidos y respetados. El desayuno no se puede describir, hay que probarlo; realmente espectacular.
Mari Luz y Antón, aparte de amar su tierra y cultura, aman al viajero. Y lo hacen de una forma tal que, como publicitan en alguna web, disfrutar de su casa y de su compañia es un verdadero placer para los sentidos. Para la vista, para el oído, para el gusto, para el tacto, para el olfato y muy especialmente para el corazón. Realmente merece la pena compartir tiempo y espacio con ellos y con su casa. Nos vemos. (Unos fijos más)