Páteo Dom Fradique 14 1100-624 Lisboa (Lisboa|Portugal)
No es causalidad que Wim Wenders o Roberto Faenza localizaran películas como Lisbon Story o Sostiene Pereira en un escenario de tal magnitud. La del palacio más antiguo de Lisboa, levantado en el siglo XV bajo el embrujo cautivador de la barriada árabe de Alfama, adosado a los contrafuertes del Castillo de São Jorge. El hoy monumento nacional fue rehabilitado con las consignas del respeto histórico y medioambiental, cuyo proyecto fue supervisado por Pedro Quirino da Fonseca y Felipe Lopes. En realidad, el encargado de acometer las obras fue Frederic Coustols, que adquirió el palacio y fue el responsable de la renovación en su calidad de especialista junto a su equipo y a su arquitecto de cabecera. De hecho, Coustols ya restauró su propio pueblecito en Francia.
Gracias a su celo ha sobrevivido con lustre la colección de 30.000 azulejos distribuidos en 59 paneles, obra de los maestros Manuel Santos y Valentim de Almeida. Un manjar para abrir boca antes de contemplar la cerámica del siglo XVI, los tapices antiguos, los techos de vértigo, las pesadas puertas enmarcadas, las piezas de arte contemporáneo, sus aristocráticos salones y disfrutar del exquisito mobiliario de los siglos XVII, XVIII y XIX que viste cada una de sus personalizadas suites, algunas con diferentes plantas, terrazas propias y vistas de 360 grados sobre el Tajo y el barrio de Alfama, como la del Padre Himalaya o la Bartolomeu de Gusmão.
junior suites: 1, suites: 10;
todas con
calefacción, camas kingsize, frutas de bienvenida, prensa diaria, habitaciones no fumadores, albornoz, secador de pelo
jardín, salas de convenciones con capacidad para 100personas , salón de estar, chimenea
bar cafetería
servicio de canguro, área de juegos
En alguna de las suites se puede fumar. También existe la posibilidad de fumar habanos en el Café Belmonte.
+ hoteles para fumadores
admitidas
Del 10 de enero al 10 de febrero.
Maria Mendoça
Fue allí, en lo alto de Lisboa, en el viejo patio de Dom Fradique, a la entrada del Castillo de São Jorge, que Frédéric Coustols, economista de formación y ecologista de vocación, encontró la morada que venía buscando. Feliz coincidencia cuando supo que el palacio del siglo XVI que le había enamorado con un simple golpe de vista estaba en venta. Lo compró en el mismo día. Bajo la batuta del arquitecto Pedro Quirino da Fonseca, la utilización de materiales de construcción portugueses en la rigurosa recuperación del inmueble siguió a rajatabla los métodos tradicionales y la ayuda de muchos maestros artesanos venidos del Miño al Alentejo.
El respeto al medio ambiente cobra relevancia en todos los aspectos. La cal fradical reviste todo el edificio, absorbe la humedad y permeabiliza las paredes, convirtiendo el interior en un espacio más agradable, sin la necesidad de la dependencia total de la calefacción, esta última irradiada desde los suelos de cerámica. Las mirillas de las ventanas se mantienen constantemente abiertas para que circule el aire fresco de la calle, y el desayuno se sirve con productos biológicos y caseros.
Sus diez alcobas rinden homenaje a las respetables figuras lusitanas, ya sea Fernando Pessoa con sus heterónimos, en dormitorios de estilo barroco, o Gil Vicente, escritor renacentista que bautiza un espacio de 162 metros cuadrados con un jardín de invierno acristalado, tres terrazas y un baño en mármol blanco de Estremoz. Bartolomeu de Gusmão, jesuita que inventó el globo aerostático, presta su nombre a una suite octogonal de cuatro alturas orientada a este con bar, salón y terraza, y que posee una habitación color melocotón decorada con cortinas de seda salvaje en color gris perla, además de una pequeña mesa estilo João V. La suite Padre Himalaya, bautizada con el nombre de un jesuita investigador, científico y amante de la naturaleza, se encuentra en una torre romana en la tercera planta del palacio, la única que ofrece unas vistas de 360 grados. Decorada en amarillo y azulejos de color naranja, se viste con mobiliario portugués del siglo XVII.
Los salones de las zonas comunes reciben paneles de pinturas del siglo XVIII, mientras que en la sala de música, un reducido espacio que da hacia una terraza, recibe alguna vez que otra la invasión de la luna que brilla inmensa y baila al sonido de lo que le ponga en los azulejos dieciochescos.
En la biblioteca, dividida en dos salas, exhibe más de 3.500 volúmenes y una colección de mariposas.
Cualquiera de las que exhibe azulejos en la pared.
Para empezar en Casa Suíça, en Praça Dom Pedro IV, especialista en bocadillos, pastas y tartas. El Centro de Arte Moderno, en la avenida de Berna, alberga un bar muy coqueto con un jardín. Sólo para el verano, el improvisado bistro de Patio 14, conocido por su buen marisco, detrás de rua de Remedios en Alfama.
Compras en Rua das Portas de Santo Antao o en el centro comercial Vasco de Gama. Paseos por las callejuelas de Alfama o Bairro Alto. Un refrigerio en Café a Brasileira, en rua Garrett del Chiado. Pavilhão Chines, de ensoñación oriental, es uno de los locales referentes de la noche lisboeta, en rua Dom Pedro V, 89.