Rua do Pau de Bandeira 4 1249-021 Lisboa (Lisboa|Portugal)
No deja de estar en uno de los corazones palpitantes de Lisboa, aquel que comenzó a latir justo después del fatal terremoto del año 1755. El barrio de Lapa nació en torno a la mansión del primer barón de Porto Covo, en la calle S. Domingos, y pronto se plagó de embajadas y edificios oficiales. En este aristocrático sector de la capital se levantó en 1870 lo que hoy es el Lapa Palace. Fue residencia privada del conde de Valenças, luego palacio propiamente dicho y, en nuestros días, simplemente uno de los alojamientos más emblemáticos de la ciudad. Personajes como Catherine Deneuve, Cher o Sting han disfrutado de sus privilegiadas panorámicas y, sobre todo, de sus suntuosas suites.
Suntuosidad: ese es el concepto que quiere transmitir Lapa Palace. El espacio se aprovecha al máximo en su distribución de tres alas separadas por la frondosa vegetación de algo más que un jardín, casi una selva tropical de flores y palmeras. En el edificio principal, el palacio, se encuentran las suites y habitaciones más representativas, como la de la Torre o la del conde de Valenças. El segundo módulo alberga las estancias que dan directamente al jardín, algunas con acceso exterior y todas caracterizadas por una decoración más ligera aunque sin descuidos. Y el tercer edificio, de construcción más reciente, conocido como la Villa, aprovecha su autonomía y su jardín privado para seguir ofreciendo un colmado catálogo de habitaciones, diferentes las unas de las otras en su personalidad y boato.
dobles: 101, suites: 8;
todas con
calefacción, aire acondicionado, TV satelite, lector DVD, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar de pago, albornoz, secador de pelo
garaje, jardín, piscina exterior, gimnasio, sauna, Spa, tiendas, piscina infantil
bar cafetería, restaurante, restaurante al aire libre
admitidas
Hasta 5 Kg.
Nunca.
Fernando Maia
Lejos del ambiente de opulencia altanera, propio de una casa como esta, el trato se muestra cordial, cercano, menos diplomático de lo que cabría esperar en un distrito tan distinguido.
Las vanidades sobrevienen en forma de salones y estancias alejadas de lo mundano. El palacio decimonónico reserva sus mejores galas para los interiores, en la zona noble. Allí manifiestan su arte uno de los mejores ceramistas de la Portugal del XIX, Rafael Bordalo Pinheiro, y Columbano, el más famoso retratista de su época. El salón Luis XV, el antiguo tocador de las damas, es testigo de una filosofía de vida encopetada. Y en la primera planta del palacio, hoy la quinta, la suite Conde de Valenças, pieza museística de ornato lujoso. Es en este edificio donde se ha conservado la gran mayoría del mobiliario y pertrecho primigenio, ya que las habitaciones de las dos alas restantes se conforman, ¡cómo si fuera poco!, con el trabajo de recreación de los estilos D. João V, D. Maria I y D. José, de los artesanos de Paços de Ferreira, en el norte del país.
Y con la boca abierta, producto del asombro de la luminosidad palaciega, el cliente aborda el deleite del paladar en los restaurantes del hotel. Del Cipriano, romántico y lujoso, al Bar Tejo frente a los nenúfares del estanque, pasando por Le Pavillion, en la piscina. Pero la oferta continúa proporcionando satisfacción al cuerpo, ya que Lapa Palace no escapa a las prestaciones de última hora y brinda un servicio spa para relajar la piel y lo que haga falta en el baño turco, en la piscina climatizada o en la sauna.
Suntuosidad palaciega sin tener que hablar de un recinto mastodóntico. En la zona noble del palacio, el arte de uno de los mejores ceramistas de la Portugal del XIX, Rafael Bordalo Pinheiro, y de Columbano, el más famoso retratista de su época, el pintor de las almas rotas. Sus pinceles decoraron las paredes y techos de las salas principales, como se admira en el Salón Columbano a través de su obra Bailando a través de los tiempos. Personajes de la alta sociedad portuguesa no faltan a su cita enmarcados en pasillos y áreas comunes.
En el edificio principal, la de la Torre, antiguo vestidor del conde de Valenças, con sus imponentes vistas, o la que lleva el nombre de este último, la suite por excelencia decorada con el lujo de las arañas y los enormes espejos.
Mira al Tajo desde arriba, sobre un monte desde el que se domina el paisaje cautivador lisboeta.
En el hotel, Del Cipriano, romántico y lujoso, el Bar Tejo, frente a los nenúfares del estanque, y Le Pavillion, en la piscina.
Fuera del hotel, cocina sofisticada en Bica do Sapato, el otro establecimiento lisboeta de John Malkovich, concretamente en Santa Apolónia, en la Avenida Infant Dom Henrique.
Los tranvías que recorren Alfama. En cada parada de la línea roja de metro hasta la estación de Oriente, diseñada por Calatrava, hay un mural en el que se ha empleado el azulejo tradicional portugués. Cuando llega la noche, o comienza a irse, una visita a la discoteca Lux, uno de los negocios lusos del actor John Malkovich. Se trata de un antiguo almacén portuario en rua Gustavo Matos Sequeira 42, en Santa Apolónia.





(Estas ventajas están sujetas a la disponibilidad del hotel)
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