
Monumento de interés nacional, la pousada fue la primera de la red en ser habilitada en un edificio histórico. Y motivos no faltaron a la hora de conceder tal privilegio, pues Óbidos rezuma añeja savia por los cuatro costados. Desbordada en la postal de tejados y balcones engalanados de flores, fotografiada desde el promontorio donde fue levantado el castillo, dentro del perímetro amurallado.