
Monumento de interés nacional, la pousada fue la primera de la red en ser habilitada en un edificio histórico. Y motivos no faltaron a la hora de conceder tal privilegio, pues Óbidos rezuma añeja savia por los cuatro costados. Desbordada en la postal de tejados y balcones engalanados de flores, fotografiada desde el promontorio donde fue levantado el castillo, dentro del perímetro amurallado.

Con el Atlántico como única perspectiva, abocado a él desde lo alto de un acantilado, este resort apenas se aparta de Óbidos para inhalar salitre, brisa y oleaje. En las habitaciones, el frescor playero del terrazo se atempera unas veces con divertidas alfombras, otras directamente con moquetas. Tapicerías estampadas, rayadas o lisas tratan de encajar en el conjunto aunque sólo aciertan cuando la ...
