VIP
¿olvidaste la contraseña?
El Privilegio de Tena (Tramacastilla de Tena/Huesca)

Hotel El Privilegio de Tena ( Tramacastilla de Tena / Huesca )

Calle Zacalera 1 22663 Tramacastilla de Tena /Huesca (Aragón|España)

Estación de Esquí:
Formigal
Teléfono:
974487206
fax:
974487270

Descripción

Privilegio democrático, pirenaico y familiar. Privilegio al fin y al cabo, sin ser reducto exclusivista de montañeros adictos a la visa oro. A 1224 metros de altitud, encallado en una de las laderas oteadoras del valle de Tena, el coqueto hostalito entrenado por uno de los vecinos del pueblo de Tramacastilla de Tena, Juan Ignacio Pérez, reforzó en el año 2003 la iniciativa rural con un giro aún más estiloso: la apertura de un nuevo edificio adjunto al anterior, de mayor capacidad y diseñado por el arquitecto Luis Serrano. Un puntazo entre las casas solariegas del pueblecito, rodeado de pinares, robledales y prados.
Equilibrio y armonía, crudeza cromática atemperada por una cálida iluminación, funcionalismo representado por un salón polivalente y el paréntesis del spa, entre burbujas y envolturas.
Virtuosismo y talante minimal emparentados con los interiores de aquella pensioncita de cinco habitaciones transformada por la mujer de Juan Ignacio, Anabel Costas, como suplantación de los antiguos y recios muros de una abadía perdida en la memoria allá por 1470.

Datos de interés

Habitaciones:

individuales: 17, dobles: 10, dobles especiales: 7, triples: 5, junior suites: 3, suites: 5;
todas con calefacción, aire acondicionado, camas kingsize, monitor plano de TV LCD/Plasma, mesa de trabajo, caja fuerte, minibar gratis, prensa diaria, habitaciones no fumadores, carta almohadas, albornoz, secador de pelo


Instalaciones:

garaje, guardaesquis, Spa, salón de estar, chimenea


Comidas:

bar cafetería, restaurante

SÓLO PERRO GUÍA


Cierra:

Nunca.


Gerente:

Anabel Costas Cativiela

Tarifas

 
Precios Orientativos

Hab. individual

99-120 €

Hab. doble

130-162 €

Hab. doble especial

160-198 €

Hab. triple

195-243 €

Suite

295-350 €

Junior Suite

210-240 €

Desayuno

incluido

Cena

25 €

Garaje

15 €

 

Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V

 

Impuestos incluidos

 

Crítica de F.G.

Aires pirenaicos, aragoneses, recorren como una exhalación las calles del pueblo suspendido sobre el valle de Tena y soplan contra el refugio de Juan Ignacio y Anabel, ese que antaño fue abadía y que desde diciembre de 2003 tomó forma de hotelito familiar.
Alojamiento montañero, qué duda cabe, amparado desde la cumbre de Tramacastilla y distanciado a pocos kilómetros de las estaciones de Panticosa y Formigal. Hacia ellas mira al pertrechar con lo necesario al cliente deseoso de aventura invernal. Aunque no hay razón para no esconderse tras los muros y abrigarse al calor de la piedra vista, mas parece ejercicio vano si se empieza por el vestíbulo o el comedor, espacios concebidos en el cuerpo adosado a la casa primigenia. Funcional y moderno, transmite frialdad a través de la chimenea metálica de la entrada o el acristalamiento del bar.
La estancia se atempera en las 28 habitaciones, si bien responden con un rusticismo sorprendente a las previsiones de sota, caballo y rey, esto es: madera, piedra y calidez. Calidez no falta, madera y piedra tampoco, pero los ingredientes se funden con algo más que sensatez y buen gusto. Las excelencias se concentran en las suites, como la de Quiñón de Partacua, con sus sillas de mimbre, su dormitorio medio cavernícola y su completo cuarto de baño. La suite Abadía también brilla por su bañera de hidromasaje y su amplitud, mientras la especial El Privilegio roza la perfección a lo largo de 100 metros cuadrados.
Vistas al embalse de Búbal y a Peña Telera desde el jacuzzi integrado en el salón, seda china y algodón egipcio para acariciar las tapicerías, una buhardilla de altos vuelos. Sólo queda dar buena cuenta del apetitoso desayuno de este Privilegio de Tena.


LO PEOR:

La falta de plazas de aparcamiento en el hotel y las enormes dificultades existentes en el pueblo para dejar el coche en la calle.


HABITACIONES RECOMENDABLES:

La suite especial, de cien metros cuadrados situada en la planta ático y con acceso independiente. El embalse de Búbal se ve desde el sillón-puf Maceda del diseñador Jorge Varela, en el salón; y la Peña Telera, desde el jacuzzi integrado en salón. El acceso al dormitorio se viste de la sensualidad cromática de tejidos naturales, seda y algodón egipcio. La iluminación, la ponen los modelos Meloneras y Jasone, Julieta y Petite de los creadores Miguel Ángel Ciganda, Manel Ibargüengoitia y Miguel Herranz respectivamente.


COMER:

En el hotel. Cerca, en Sandiniés, está Casa Pelentós, muy barato para lo bien que se come.


ALREDEDORES:

De museos: Museo de Torraza (casa nobiliaria s. XVI) en Biescas. Museo de Artes Populares del Serrablo (a 30 kms., en Sabiñánigo). Museo del Dibujo Castillo de Larrés (a 28 kms. en Larrés), info en www.serrablo.org. Ecomuseo de los Pirineos (a 40 km, en Jaca), info en www.valledelaltoaragon.com. De monasterios: Monasterio Viejo San Juan de la Peña, ss. X-XII (a 21 km de Jaca), info en www.monasteriosanjuan.com. Monasterio Alto, ss. XVII-XVIII (a 1,5 kms. de San Juan de la Peña). Excursiones: Ibón de la Partacua; rutas a caballo por los Bosques del Betato (hayas, robles, arces); barranco de Gorgol; ruta megalítica; ruta camino de Santa Elena; ruta de las Fuentes de Tierra de Biescas; ruta arquitectónica de Tramacastilla; ruta de las romerías; ruta geológica; ruta de las Iglesias del Serrablo; ruta de las marmotas; visita al Parque Faunístico de Lacuniacha (a 5 kms. en Piedrafita).


ACTIVIDADES:

Desde el propio hotel puede alquilarse equipamiento derportivo y organizarse los siguiente programas:
Deportes de invierno: Esquí de fondo en las pistas de La Partacua y Balneario de Panticosa; esquí alpino en Panticosa (a 9 kms.) y en Formigal (a 15 kms.); excursiones con raquetas de nieve; esquí de travesía; paseo en motos de nieve y en trineo.
Deportes de aventura: Descenso de barrancos; rafting; espeleología; hidrospeed; canoa; quads; bicicleta de montaña; escalada; senderismo; ascensiones a picos; tiro con arco; hípica; tirolina; rappel; excursión 4x4; paintball; gymkhanas deportivas; vías ferratas
. Actividades medioambientales: Escuela de la naturaleza; senderos interpretados e iniciación a la orientación.
Reservas para el Tren Turístico de Tramacastilla en temporada estival (visita a los ibones de Tramacastilla y Piedrafita); el Parque Faunístico Lacuniacha; el Bus Turístico del Parque Nacional de Ordesa o el Tren de Artouste (Pirineo Francés).
Club Náutico: Tabla windsurf; hidropedal; piragüismo.
En julio: Festival de Pirineos Sur.


Opiniones




Es un hotel donde todo está cuidado al detalle, desde la presentación de los platos del restaurante hasta cualquier rinconcito de la habitación. Me impresionó su spa... ¡y sus masajistas! La habitación de la Abadía tiene un encanto especial porque es de piedra vista.

m_luisgi@hotmail.com, 26/12/2007

Sólo puedo decir cosas extraordinarias de su personal, sus servicios, su restaurante, etc. Solemos viajar mucho y alojarnos siempre en hoteles pequeños con encanto y, desde luego, éste supera con diferencia todo lo que hemos visitado. Lástima que no hubiesemos podido asistir a una exposición de pintura que se presentaba la semana siguiente.

crisalso@yahoo.es, 08/12/2007

Leimos que su restaurante lo asesoraba Martín Berasategui, pero cuando nos dispusimos a comer resultó que no había carta, sólo un menú que valía 27 euros. Las setas amargaban unas migas muy malas y frías. El ternasco de Teruel era de oveja muy vieja y llena de grasa. El bacalao era un trozo muy pequeño. Al pedir por eso la hoja de reclamaciones, salió la encargada y tras contarle que lo comido no se correspondía con lo que habíamos pagado nos respondió que en la montaña todo era muchísimo más caro que en el mar, y que nosotros no sabíamos distinguir los productos frescos ni lo que valían. En su descargo, el servicio del restaurante fue encantador con nosotros y muy educado.

zarguill@hotmail.com, 26/11/2007


Cuando llegaron al restaurante, al Sr. Guillén y su acompañante se les ofreció para comer el menú de día que tenemos y el menú degustación. Nuestro maître, que dicho sea tiene un trato exquisito con todos los clientes, les explicó que no les podía ofrecer carta ya que estamos en pleno cambio temporada y de productos y elaborando la carta nueva. Nuestra cocina siempre se ha diferenciado de las demás por la calidad de nuestra materia prima, siempre fresca y de temporada. No podemos hacer cambio de carta en dos días. Esto lleva un proceso de estudio y elaboración de más de un mes, y siempre intentamos hacerla cuando la ocupación es baja (mayo y noviembre). Quizás en una cocina tradicional se pueda hacer en dos días, pero no es nuestro caso. Eso sí, no nos parece muy coherente que después de haberse comido todo, haber pagado la factura y marcharse, estos señores volvieran a reclamar. Cuando hay un problema, del tipo que sea, se soluciona en ese mismo momento. Y capacidad para dar soluciones nos sobra, eso es algo de lo que estamos muy orgullosos. Si realmente ellos tuvieron un problema con la comida, ¿por qué no se quejaron en ese momento? ¿Por qué si la comida estaba fría no les dijeron al camarero que se llevara el plato? ¿O es que en ese momento la comida está bien y cuando nos terminamos de beber una botella de vino todo nos parece mal? Como profesionales que somos nunca tratamos a nuestros clientes como personas irracionales, raras e ignorantes, tal y como el Sr. Guillén pone en su hoja de reclamaciones. Si alguien se siente así, tal vez sea porque él mismo piensa que es así. Después de más de un cuarto de hora de charla con ellos vimos que la única conclusión que sacaron de toda la comida es que el precio de los productos en la montaña son más caros que en el mar y, según ellos, la pescadería de El Corte Inglés (que es donde compra el Sr. Guillen el pescado, y lo repitió unas cinco veces) es la más cara de toda España.

Ana Sánchez Español, directora de El Privilegio de Tena, en ejercicio de su derecho de réplica, 26/11/2007

Las instalaciones nos han gustado mucho, pero el servicio nos decepcionó. Reservamos una noche romántica que incluía copa de cava de bienvenida, cena (menú degustación de cinco platos en ambiente exclusivo con bodega incluida). Había otra promoción que consistía en un taller de cocina japonesa este fin de semana, pero no era lo que habíamos reservado. Llegamos al hotel y nos dicen que a las 6h00 empezaba el curso japonés, a lo cual respondimos que lo que habíamos reservado era la escapada romántica, no el taller. Nos informan de que en fin de semana, cuando hay algún taller, trataban de integrar las dos cosas, y que si queríamos podíamos asistir al curso de cocina japonesa y, si no, acudir directamente a la cena. Nosotros insistimos en que la cena que teníamos era la cena romántica, por lo que después de asistir al curso bajamos a cenar a la hora que nos habían dicho y descubrimos que la cena consistía en comer lo que se había elaborado en el curso, todos los asistentes en una mesa redonda, y en un salón, no en el restaurante… Nosotros queríamos una cena romántica, no una cena en grupo con un montón de gente que no conocíamos de nada. La solución que nos ofrecieron fue ponernos una mesa para nosotros solos, cosa que tampoco nos gustó porque ¡vaya papelón!, cenar los dos solos en una mesa al lado de la mesa donde están todos los demás… A lo cual nos ofrecieron una mesa en el restaurante y un menú degustación de cinco platos. El primer plato eran unas brochetas de tempura de langostino. Segundo plato: sopa de mijo. Tercer plato: el sushi que habíamos preparado en el curso. Ahí nos plantamos y argüimos que nos estaban tomando el pelo, por lo que nos íbamos a cenar a otro sitio. Nos retiraron entonces ese plato y la cosa mejoró. Nos sacaron un solomillo, bacalao… La cena estuvo bien, pero después de haber protestado dos veces. ¿No habría sido más elegante haberlo solucionado ya desde el principio?

(eva_gavin@hotmail.com, 05/11/2007)

Hemos pasado un día de privilegio en la habitación 404 de este hotel y será la única. En recepción sólo me ofrecieron dos tipos de habitaciones, y cogimos la de precio superior. La habitación era minúscula, el calor horroroso, la ducha pésima (el monomando estaba a la altura de los brazos y al moverte le dabas continuamente variando el caudal o la temperatura). El restaurante fue otra decepción: el entrecot nos lo pusieron frío y crudo. Además, el televisor del salón es muy pequeño y no está orientado hacia ninguna parte. No sabes dónde ponerte para ver televisión.

(aroman@carrillon.jazztel.es, 04/10/2007)

Estupendo, sobre todo el trato del personal del hotel. Pero el suelo del spa es muy resbaladizo: mi mujer se resbaló al salir de la sauna, dándose un fuerte golpe en el culo. No es un suelo adecuado para una instalación así de húmeda.

(inmajordi@hotmail.com, 27/05/2007)

Réplica del hotel:
La responsable del spa asegura que esta persona se cayó al suelo, se le ayudó y se le preguntó si quería hielo o cualquier cosa que necesitara. Pero en ese momento respondió que no pasaba nada. Se levantó y siguió haciendo el recorrido. La salida de la terma, no sauna, es abujardada, antideslizante, junto con las duchas y el nebulizador. El resto del spa es de madera y mármol de la India. Nosotros aconsejamos que se vaya con chanclas. Me sorprende, no obstante, que aquí no dijera nada el cliente, que es donde el problema se puede solucionar.

(Anabel Costas, propietaria del hotel El Privilegio de Tena, en ejercicio de su derecho a réplica, 29/05/2007)

Favoritos Compartir
publicidad
publicidad