
Antiguo molino harinero, probablemente anterior al siglo XV, rehabilitado con encanto y emplazado a orillas del río Henares, a pocos kilómetros de Sigüenza. Juan y Toñi han puesto en él todo su ingenio y el resultado está a la vista. Aquí no sólo corre el agua y rueda el molino. También transcurre el tiempo, más apacible que nunca, entre olor a campo, murmullo de agua y melodías clásicas.

Hablar de Sigüenza es hablar de su parador y, obviamente, del espacio que ocupa. Porque antes de servir de punta de lanza de la red de paradores, este imponente alcázar fue residencia de ilustres personajes con más de una página en la historia peninsular. Desde que se empezara a poner piedra sobre piedra en este castro celtibérico, allá por el año 1123, los guardianes de la alcazaba ár...