
Hablar de Sigüenza es hablar de su parador y, obviamente, del espacio que ocupa. Porque antes de servir de punta de lanza de la red de paradores, este imponente alcázar fue residencia de ilustres personajes con más de una página en la historia peninsular. Desde que se empezara a poner piedra sobre piedra en este castro celtibérico, allá por el año 1123, los guardianes de la alcazaba ár...