Hotel Almadraba Park ( Roses / Girona )

Lugar Playa de L'Almadraba s/n 17480 Roses /Girona (Cataluña|España)

Teléfono:
972256550
fax:
972256750

Descripción

Veterano establecimiento levantado con la llegada de los primeros turistas que se dejaban caer por la Costa Brava, allá por los primeros años sesenta. Encaramado en un promontorio rocoso en el extremo sur de la playa de la Almadraba, otea el horizonte desde sus terrazas ajardinadas y desde la piscina, colgada sobre el acantilado. Bien conservado, aunque exento de detalles decorativos, el hotel tiene a su favor el servicio y las múltiples atenciones que dispensa la familia Subirós a sus huéspedes. Es uno de los establecimientos con mejor servicio de España.

Ya sabes. Si el ansia de saber te puede, lee la opinión de Fernando Gallardo.

Datos de interés

Habitaciones:

individuales: 6, dobles: 18, dobles especiales: 28, junior suites: 2, suites: 6;
todas con calefacción, aire acondicionado, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV satelite, TV Canal Plus, radio, caja fuerte, minibar de pago, secador de pelo


Instalaciones:

garaje, jardín, piscina exterior, tenis, squash, salas de convenciones con capacidad para 80personas , sauna, tiendas, salón de estar, business centre, piscina infantil


Comidas:

bar cafetería, restaurante


Niños:

servicio de canguro


Mascotas:

admitidas


Cierra:

Del 17 de octubre a Semana Santa.


Gerente:

Lidia Mercader Baret

Tarifas

 
Precios Orientativos

Hab. individual

105-147 €

Hab. doble

164-240 €

Suite

265-346 €

Junior Suite

214-296 €

Desayuno

Incluido €

Almuerzo

43 €

Cena

43 €

Garaje

13 €

 

Tarjetas de crédito: AE, DC, MC, V

 

Impuestos incluidos

 

Acceso y transporte

Estación de ferrocarril
Figueres
Autobuses
Al lado de la estación de Figueres: Línea Sarfa - Figueres - Roses (de L a V de 7h00 a 21h00 con intervalos de media hora y una hora. S y D a partir de las 12h00).
Taxi
En la puerta de la estación hay una parada de taxis. Precio trayecto: 40 €.

Crítica de F.G.

Habría que remontarse a los tiempos del aquel visionario de la hostelería catalana, Josep Mercader, para comprender el quid de ese éxito prolongado en el tiempo que es Almadraba Park Hotel. Fundador del buque insignia de Figueras, el hotel-restaurante Empordá, Mercader logró transmitir parte de esa sapiencia a su yerno Jordi Subirós, al tiempo que éste hizo lo propio con sus hijos, Jordi y Albert, para mantener a este establecimiento familiar en lo más alto década tras década.
Y tan alto, encaramado en la cúspide de la última roca que vigila la playa de la Almadraba ya desde los albores de los sesenta, cuando la plaga turística comenzaba a intuirse en el horizonte. Magnífico, por cierto, en todo el esplendor de sus atardeceres.
El edificio que lo sustenta no ofrece ni en su armazón ni en sus interiores nada que no ofrezcan muchos, una sencillez y un minimalismo al uso muy agradable, sobrio en las instalaciones comunes, agradecido en las espaciosas y luminosas habitaciones.
Mucho más en las suites de la última planta, especialmente por su solárium desde donde poder avistar no ya la bahía de Roses, sino las islas Medas. Porque ese es el patrimonio del hotel, sus vistas y la disposición a ellas, sin atender demasiado al bloque de cuatro alturas que deja uno a su espalda.
Como el espectáculo desde la piscina, una película de agua salada sin apenas solución de continuidad con la caída del acantilado. Un espacio de lo más evocador, si se encuadra además la visión de unas sombrillas y tumbonas al estilo de la Costa Azul o la Riviera italiana.
El envoltorio lo completa un cuidado jardín de pinos y geranios, de escarpes y chumberas de donde surge el resto de instalaciones: sauna, pista de tenis, squash, bar y hasta un improvisado (bueno, no tanto) embarcadero privado. ¿Hablamos del patrimonio del hotel? No, mejor pensado el capital del Almadraba reside en la administración de estos servicios, en la atención minuciosa y cordial de sus buenos profesionales -70 empleados para 78 habitaciones- y en los desvelos constantes hacia sus huéspedes. Un hotel catalogado por la marca Relais du Silence.


LO MEJOR:

Sin duda, el trato y la suma de detalles al huésped. Una conversación con el propietario, Jaume Subiròs. Los jardines que se descuelgan hacia el mar. El silencio. La tranquilidad. El olor de las flores. El olor de las olas. Y las gambas rojas de Roses en el desayuno.


LO PEOR:

La poca gracia que tiene el edificio, como aquellos que se contruyeron durante la década de los setenta.


HABITACIONES RECOMENDABLES:

Todas ofrecen las mismas condiciones de habitabilidad y el mismo confort. Pero las superiores deparan una panorámica más amplia del mar.


HABITACIONES CON VISTAS:

Al mar Mediterráneo.


ALREDEDORES:

El sendero que sigue la línea de la costa hasta Roses bien merece un paseo a pie, sobre todo al amanecer. Hacia el norte, una carretera local se dirige hacia el cabo de Creus, con baño de mar en Cadaqués y visita a la casa de Dalí en Port Lligat. Hacia el sur, el litoral se detiene en el parque natural dels Aiguamolls de l’Empordà. Figueras y el museo Dalí, claro está.


El hotel recomienda

Situado al nordeste del golfo de Roses, con una excepcional vista panorámica. Paraje tranquilo. Acceso directo al mar. Cuidadas instalaciones, terrazas, jardines, y una piscina de agua de mar reflejan un encanto muy especial. Cocina de calida, basada en los productos del mar, fresca y sabrosa.

Opiniones




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