
En pie desde el siglo XVI, la masía se reconoce como Mas Solà desde principios de la década de los setenta cuando empezó a funcionar como casa de comidas hasta hacerse un nombre en el entorno de Les Guilleries, entre la Selva interior y la marítima, con las playas de Lloret de Mar y de Platja d’Aro en el horizonte. Poco a poco el restaurante despuntó por su cocina tradicional y por ser el perfecto escenario para celebraciones en familia o con los...
