
Este palacete de estilo canario, situado en medio de un campo de golf, alberga también la casa club donde los golfistas se reúnen, programan sus salidas al campo y guardan sus aperos deportivos. Destaca del edificio sus balcones y patios canarios, repletos de palmeras y plantas autóctonas, así como la calidez de su estilo, que ha acertado a combinar los colores de la isla con la madera, la piedra ...

A un lado, la playa; al otro, el campo de golf. No hay por qué hacer nada más, esto es el turismo de verano eterno de las Canarias. Y es que el hotel ya se encarga de servir el lujo en altas dosis de relax y sol. Un intenso color terracota preside la construcción de ciertas reminiscencias coloniales. Palmeras, cascadas y piscinas ondulantes completan la imagen de complejo turístico al uso. Dentro,...