
A un lado, la playa; al otro, el campo de golf. No hay por qué hacer nada más, esto es el turismo de verano eterno de las Canarias. Y es que el hotel ya se encarga de servir el lujo en altas dosis de relax y sol. Un intenso color terracota preside la construcción de ciertas reminiscencias coloniales. Palmeras, cascadas y piscinas ondulantes completan la imagen de complejo turístico al uso. Dentro,...
