
Entre naranjos, olivos, hibiscos y césped de refulgente verdor se alza esta pequeña gema del turismo vacacional portugués. Arquitectura de tintes moriscos volcada sobre la bahía, a lomos de acantilado, preparada para satisfacer el sibaritismo de los visitantes del Algarve. Teja y adobe entre manto vegetal. Escalera abajo, una piscina encantadora, bien resguardada. Y, al otro lado de un...
