
Cegado por sólidos muros y altas tapias, donde antiguamente hubo un convento de la orden concepcionista fundado en 1533, aparece el parador de turismo. Hay que entrar y avistar una pieza de arte para darse cuenta que por fuera no es vistoso. Alrededor del claustro renacentista se distribuyen las habitaciones, austeras y decoradas con acuarelas de los hátibos que distinguen a las distintas órdenes ...

La mansión del deán Ortega, fechada en el siglo XVI y reformada por completo una centuria más tarde, ha adquirido algún renombre fuera de las fronteras españolas desde que Paul y Jane Bowles se hospedaron en sus habitaciones.Aquí nada tiene desperdicio. El patio interior, con 16 pilares que circundan el empedrado, es un capricho estético para retratarse de bodorrio. Después de encontrarse de fre...

Único baluarte que queda del castillo donado por Pedro I el Cruel a Fernán Pérez de Andrade, aparece entre las apretadas callejas de la ciudad y al se accede atravesando un auténtico puente levadizo, lo que ya imbuye al visitante del espíritu de tiempos más épicos. Desde su altura, el urbano paisaje de Villalba se adorna con la vista de campos de cultivo....

Palacio construido por el arquitecto Juan de Herrera en el año 1437 sobre las ruinas de un antiguo alcázar conquistado a los musulmanes por Fernando III el Santo. El escudo de los Suárez de Figueroa, duques de Feria y Zafra, grandes de España y emparentados con los Medinaceli, preside la entrada cual símbolo indeleble de su alcurnia. Su imagen aparece impresa en todas las enciclopedias como ejempl...

En 1453, el conde de Alba y Aliste fijó su residencia en el centro de Zamora. El palacio, destruido parcialmente durante la revuelta de los comuneros, fue reedificado medio siglo después por sus descendientes, que lo agrandaron y embellecieron según los cánones renacentistas. A finales del siglo XVIII se convirtió en hospicio de menores bajo la denominación de Nuestra Señora del Tránsito, retratad...

Todo un palacio afrancesado, convertido en monumento nacional y lugar de descanso exclusivo en Alto de Santo Amaro. Fruto de la recuperación del antiguo Palácio Valle Flôr, la suntuosidad hace acto de presencia nada más enfilar el vestíbulo, tras haber atravesado los jardines, adornados por especies subtropicales, y admirado la vistosa fachada amarilla. Dos señoriales escaleras a ambos lados aprov...

Antiguo estalagem Santa Cruz, en el centro de la ciudad frente al puerto se encuentra la Pousada da Horta, una robusta fortificación en un lugar mítico en las expediciones transoceánicas del siglo XVI. El puerto, caracterizado por las decenas de palitos multicolores que los navegantes pintan en el malecón, se ha convertido en un museo al aire libre único en el mundo. Aquí la tradición dice que si ...

Bien merece una reverencia la visión solemne de este palacio, escenario del devenir de la historia portuguesa más ilustre. Como ofrenda a su amada y beata esposa Isabel, Dom Diniz mandó levantar esta fabulosa residencia que hoy parece trascender los límites de la lógica hospedera. Imposible extraerse entre sus muros de aquellos pasajes de romances y tratados, de intrigas dinásticas y de batallas l...


Si uno se despista en el viaje, puede sentirse víctima de un anacronismo geográfico, pero lo cierto es que estamos a 12 kilómetros de la frontera con España y esta villa, por mucha casita blanca y mucha ventana florida que tenga flanqueando las angostas callejuelas no es Andalucía, no, sino Portalegre y en concreto la villa de Marvao. Aquí emerge una pousada veterana, vestida de caserón del siglo ...

La severidad aún intacta de un pasado expuesto a múltiples vaivenes desde la fundación del cenobio en 1268, amortigua su carácter tras la reconversión en pousada. Historia escrita a cada paso, del refectorio y el claustro de la época manuelina, siglo XVI, se avanza hasta la construcción de la iglesia un siglo después, manierista en su estilo. Los azulejos de los siglos XVI y XVII que l...

Monumento de interés nacional, la pousada fue la primera de la red en ser habilitada en un edificio histórico. Y motivos no faltaron a la hora de conceder tal privilegio, pues Óbidos rezuma añeja savia por los cuatro costados. Desbordada en la postal de tejados y balcones engalanados de flores, fotografiada desde el promontorio donde fue levantado el castillo, dentro del perímetro amurallado.

Además de monumento nacional, el huésped encontrará en este castillo del siglo XV, perteneciente al barón de Alvito, la que fue residencia eventual de diversos monarcas portugueses. Contrasta su augusta fachada, rematada por una muralla con torreones almenados, con la prolífica riqueza interior en forma de elementos góticos, mudéjares y manuelinos. A ellos se añade un interiorismo actual de buen g...