
Zambullida en el planigrama monumental de la ciudad, este hotelito regentado por la canadiense Jennifer Morter data del siglo XVIII, cuando albergó el colegio en el que se alojaban los niños del coro de la catedral. Su estructura interior, irregular y con multitud de vericuetos, incita todavía hoy al recogimiento. La decoración con arcones antiguos, muebles de época, cuadros y unos frescos origina...
