
No tiene pérdida. La tez rojiza de esta casa del siglo XVII destaca frente a la contención románica de la iglesia de Caracenilla. Calorcito acogedor en dosis pequeñas: galería acristalada, comedor y saloncito. El resto de la atención se centra en sus siete habitaciones, diseñadas bajo el mismo estilo confortable de pueblo, con ladrillo visto, madera en los techos y combinación de colores en parede...

