
Mientras la sangre de Inés decora las piedras de la fuente, de ella sigue manando sus lágrimas. Lágrimas de un amor prohibido procesado entre la doncella y el príncipe Pedro, inmortalizado en célebres plumas como la de Camões, Victor Hugo o Voltaire. Germen de inspiración imprescindible dentro del folclore portugués que anida por derecho propio en este palacio del siglo XVIII, tanto en sus rincone...