Ronda de San Francisco 31 13270 Almagro /Ciudad Real (Castilla-La Mancha|España)
Ubicado en un importante hito de la ruta cervantina en plena llanura manchega, este monasterio franciscano, costeado por Jerónimo Dávila de la Cueva, vió la luz un día de 1596 en el encaje mesetario de Almagro. Cuatro siglos después, otra congregación contemplativa y no menos beatífica, la de los viajeros adictos a los paradores de turismo, disfruta de alojamiento en sus dependencias claustrales.
Los dormitorios se encuentran perfectamente equipados. Aprovechan, ampliados y retocados, el lugar de las antiguas celdas frailunas. No se ha escatimado en su decoración ningún toque de nuevo diseño, bien conjuntado con la sobriedad del barro y el hierro forjado que aportan el rostro humano de la artesanía tradicional. Así, por ejemplo, las colchas son de encaje hecho a mano y las cabeceras de las camas, de buen alicatado.
Nada menos que 14 patios interiores con galerías, donde sólo se oye el murmullo de las fuentes y el trino de los gorriones, aislan el sueño del huésped deseoso de una terapia contra el estrés. Hay que agradecer a sus arquitectos e interioristas el esfuerzo por decorarlo con cierta alegría, con un indiscutible regusto por los detalles, lejano a la obviedad de los herrajes y el mobiliario castellano. Desde el primer momento, este laberinto cenobial de patios, pasillos, frescos, pasamanería de madera y plantas de interior, encandila el alma y sosiega los nervios de sus residentes. Sólo atenúa la originalidad de la obra el logotipo verde de los paradores, multiplicados hasta la saciedad. La primitiva disposición de las dependencias ha sido respetada, en la medida de lo posible, con el fin de obtener un buen funcionamiento hotelero.
El comedor ocupa, naturalmente, el espacio del antiguo refectorio, y el bar, la bodega original del convento, de dos plantas, con sus tinajas convertidas en mesas y taburetes, de rústica madera. Al aire libre de un claustro demediado por un pozo pervive la tradición local de los encajes de bolillos. Una encajera frecuenta el establecimiento para mostrar a los huéspedes las bondades de su labor.
Renovadas en 1999, las habitaciones presentan un lucido aspecto. Los muebles se han pintado de colores almagres, grisáceos, verdosos... Los cuartos de baño, vestidos de mármol, aparecen modernos y acogedores. Existen cinco habitaciones especialmente diseñadas para huéspedes discapacitados.
individuales: 2, dobles: 48, dobles especiales: 2, junior suites: 2;
todas con
calefacción, aire acondicionado, Tv color, monitor plano de TV LCD/Plasma, TV Canal Plus, mesa de trabajo, minibar de pago, habitaciones no fumadores, secador de pelo
jardín, piscina exterior, salas de convenciones salón de estar
bar cafetería, restaurante
algunas habitaciones adaptadas para discapacitados
Nunca.
Alfonso Sánchez-Migallon Capilla
Tarjetas de crédito: AE, DC, EC, MC, V
Impuestos incluidos
Cocina manchega con influencias árabes en el Parador.
Carne de cordero manchego confitada con patatas a lo pobre en El Corregidor de Almagro: Jerónimo Cevallos, 2. Menú: más de 30 €
En Almagro, Corral de Comedias, el Convento de Calatrava, el Palacio de los Fugger, la Antigua Universidad, la Plaza Mayor, el Museo del Teatro y cerca, las Tablas de Daimiel